miércoles, 29 de abril de 2009

Alerta

Lo imaginé perdido, como yo, buscando lo que ya habíamos encontrado y lo confundí con otro, es verdad, pero eso fue todo. No pude verlo a él pero estaba viendo algo verdadero. Después de todo somos para los demás no como somos sino como nos quieren ver y necesité sentirlo un par. ¿Cómo esquivar la ternura? Si no es una decisión que puedo tomar sino una ola que me invade sin aviso. Sin embargo, supe me estaba despidiendo en el segundo café. Así como me invade la ternura los alertas del alma se encienden sin permiso. No, no vas a entrar en mis días y claro, el abrazo no alcanzó para volverme, de repente, otra.

SFW

viernes, 24 de abril de 2009

Herida

No abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón, tan maltrecho y ajado que está cerrado por derribo…


La herida es reciente, aunque la ingenuidad con que la miro pertenece al pasado. Inclino la cabeza como si cayeran recuerdos y pregunto ¿cuántas noches se fueron en una noche? ¿Cuántos hombres hay en cada hombre? Algunos no pierden nada de lo vivido; llevan de un lugar a otro todo lo que creyeron ser y cuando acumulan demasiado, aquello que les sobra los delata, no pueden evitarlo. No pueden ser ellos mismos sin sus historias, sin la fascinación o la fuerza que irradian ante nosotras. Sin embargo, nunca es él mismo a solas y, este que ahora lee, sos vos: una herida del pasado que reaparece y le sucede a otra que no soy yo.


SFW

miércoles, 22 de abril de 2009

Mis dolores

Algo me duele y debe ser la vida, no más…
Estos días de carbónicos gastados y ausencia de caricias.
De recuerdos clonados y simulacros en todo su esplendor.
Algo me duele y debe ser la muerte, no más…
El recuerdo de mi viejo, la ausencia de su voz, de sus canciones.
Las noticias de otros ancianos muertos,
asesinados por esos que debieron tener una madre,
una caricia, algo parecido a la esperanza.
Los jueces sin ley ni respuestas.
Los policías sacando número para matar.
Las sirenas que me despiertan de noche.
El miedo que me acompaña todo el día.
Algo me duele y debe ser el país, no más...
Esos pibes que no ejercerían de chorros, de poder elegir.
Si hubieran sido los únicos privilegiados, de verdad.
Los políticos con la boca llena, prometiendo justicia
mientras mastican esperanza
y nos escupen mentiras después.
La gente atrás. Con sus muertos, sus marchas,
la puteada contenida, el asco en la mirada
y con los brazos caídos, otra vez.
Dolor de vida, muerte, país.
¿Para qué más?


SFW

jueves, 16 de abril de 2009

¿Una nebulosa?


¿Y si no fuera una formación estelar? ¿Y si fuera la primera mano que, desde un lugar incomprensible para nosotros todavía, se acerca para que podamos verla?

¿Algo nos querrá decir esta mano, cuando sus dedos azules parecen querer alcanzar una nube roja???
Dicen que el objeto está ubicado a unos 17.000 años luz de nuestro sistema solar. O nosotros estamos a 17.000 años luz de la mano que se hizo visible.
¿Cuántas manos que no vemos y fueron muy cercanas alguna vez, están más lejos todavía?
Esta “mano” por alguna razón me maravilló. Tan lejos y tan cerca.


SFW

martes, 14 de abril de 2009

Dale

Abrime una ventana en la realidad. Asomate como si fueras mi sol. Demostrá que las palabras siguen siendo mías. Dejá de crecer. Jugá. La rayuela nos espera. Tenés que salir a encontrarla y encontrarme en el barrio de la infancia. Sigo sentada en el cordón de la vereda con las medias caídas y las rodillas sucias. Llegá otra vez al cielo. Olvidá mi olvido. Jugá. Jugate. Es mucho lo que pido pero vale la alegría. Dale, salvame que te salvo si, al final, ni te conozco ni me conocés...


SFW

lunes, 6 de abril de 2009

Clausura

Busco la palabra que alejará el frío. Tu mirada que me espera; el camino compartido; el sosiego del después. Busco que me leas en voz alta; ser tu obra definitiva. Encontrarnos en el poema, que lo escribas en mi piel. Busco la complicidad del río. El azul que esconde el negro. El sonido que corresponde a mi silencio. La bienvenida de tu risa; clausurar tanta búsqueda en tus brazos.


SFW
999/09

martes, 31 de marzo de 2009

Mi primer novio.

Las tardecitas de Buenos Aires tiene ese qué sé yo, ¿viste?
Salgo de una oficina por Chacabuco, lo de siempre en la calle y en mí,
cuando de repente, en la parada del bondi, se aparece él… (Perdón, Horacio Ferrer)



Salí de hacer un trámite y en lugar de ir para la izquierda, tomé para la derecha. Caminé una cuadra y al pasar al lado del hombre que me miraba de lejos, lo miré. En realidad miré el color de pelo, un rubio dorado intenso (muy intenso), como iba atrincherada detrás de mis anteojos negros, el tipo no sabe que miré, entonces ¡crash! miro sus ojos, (esos ojos los conozco, pensé) y cuando vi la totalidad de la cara, sonó un alerta dentro mío que repetía: “EsJorge” “EsJorge”. Al llegar a la esquina, lo volví a mirar y sí, me estaba mirando. “EsJorge” seguía repitiendo mi alerta, con lo cual, aceleré el paso.
Jorge fui mi primer novio. Nos conocimos en los bailes del club de mi barrio, a los que me llevaba mi vieja. Ella estaba convencida que con su presencia ningún atorrante se acercaría. ¿Hace falta que diga que mi estimada madre se equivocó?
Si había un atorrante en ése lugar era Jorge y Jorge no solo se animó a sacarme a bailar. Fue mi novio oficial durante dos años. A mi novio no le gustaba estudiar, claro que tampoco le gustaba trabajar; era fija que a mis viejos no le gustara mi novio. Para tranquilizarlos se dedicó a vender curitas en el subte, eso logró que mi vieja lo saque a patadas de casa, eso y enterarse por una vecina que “ese chico que sale con su nena vende droga, Doña Rosa”.
Con el paso de los años acepté como ciertas las últimas palabras que me dijo Jorge: “Vos fuiste lo único verdadero en mi vida”. ¡Claro! ¡Porque cuando no estaba conmigo vivía alucinado!!!
Lo volví a ver algunos años después, en un restaurante, pero su hermoso pelo oscuro había mutado en un rubio dorado extraño (muy extraño). Yo me zambullí en una ensalada de zanahoria y huevo duro, pero noté su mirada de siberiano que me taladraba la nuca. Igual que hoy, al cruzar Avenida de Mayo, sentí la mirada azul hielo en mi espalda mientras intentaba llegar a la otra vereda.
No creo que sea lector de Blog, pero si llegara o llegase a pasar por acá no está mal que se entere: ese rubio dorado intenso (muy intenso) te queda como el tujes y, sí, la que casi muere aplastada por un bondi de la línea 86 ante tu mirada de vaca azul, era yo.
Así que aquellos que afirman que el primer amor se recuerda con cariño, conmigo tienen una excepción. Además, lo que puede ser fundamental en otras personas, por ejemplo el hecho de no ir para la izquierda, la decisión de tomar para la derecha a mí me sirve para un po(u)st perfectamente olvidable, mientras otros escriben un maravilloso cuento o filman una estupenda película.
Voy a tener que sentarme con mi inspiración, mirarla a los ojos y mandarla (sin ningún respeto) al carajo.

SFW
03/09

miércoles, 25 de marzo de 2009

Acciones y signos

Prefiero las acciones
arrojo mi baúl repleto de palabras
en un mar que acierta castigos.
Prefiero los signos
misteriosos elementos que asoman
cada tanto
en la cara de los hombres
en su forma de mirar
o de callar
Mágico idioma
capaz de llegar
donde la inteligencia sola
jamás ingresa.
Por eso
construyo laberintos
¿podrás encontrarme?
Las palabras habitan un lugar
lo que quiero decir
cualquier otro.

SFW
03/09

jueves, 19 de marzo de 2009

Ninguno.

Ahora que ya no quiero, recuerdo como los quise a todos.
No me detengo en ninguno; no es necesario detenerse para recordar cuanto insinuaba cuando los quería, como las horas eran estorbo si no estaban conmigo, como los abrazaba al darles la bienvenida.
Ahora que ya no quiero, me parece imposible haber querido a alguno de ellos.
Que la piel de esos hombres me encendiera. Que me afectaran las palabras de los hombres que amé. Algunos no mintieron, es verdad. Otros me quieren todavía, es cierto.
Pero, ahora que ya no quiero, han dejado de importar esas diferencias. La lejanía disuelve líneas divisorias y todos pasan a ser uno, ahora que ya no quiero a ninguno.


SFW
03/09

martes, 24 de febrero de 2009

Por fin...




Si pregunta, ofrendaré mis dudas en único argumento. Mi mano en su hombro fundará el nosotros. Por fin la verdad me libera. La mentira queda lejos, sabe a viejo.
Si pregunta, diré que los caminos se cruzan al andar. Que esta vez lo dejo llegar. Que clausure la espera. Que la ola barrió los nombres. Que no volveré a escribirlos en la arena. Que deseaba el regreso. Que por eso vuelvo. Que otra vez mis huellas en la espuma. Que otra vez sal y madrugadas. Que no habitamos distancias mientras maderas y lavandas arrullen bienvenidas.
Me abrazaré a mis piernas mientras lo dejo ir y venir hasta romper todas las preguntas, hasta abolir todos los relojes, hasta descubrir en su mirada la clave de mi risa en las mañanas.

SFW
02/09


viernes, 20 de febrero de 2009

Huellas

Esto que sigue lo escribí allá por el 89. Me agrada comprobar que el paso del tiempo no modifica el amor del bueno. Creo que ella nunca leyó estas palabras pero estoy segura que las conoce sin necesidad de decirlas.


En una mesa con amigos, uno dice la palabra "Huellas". Entre humo, café y cerveza comenzamos con esa especie de filosofía nocturna. ¿Qué tipo de huellas?, pregunté; ¿las que te dejaron o las que dejaste en otros? No hubo, como nunca hay en estos casos, una aclaración. "Huellas" era la consigna y con ella apareció la imagen de Florencia, mi hija.
Su mirada limpia, su risa inocente. Mi respiración acompañando su sueño y mis ojos que no se cansan de mirarla. Se hizo presente el miedo a que algo pudiera sucederle; ese temor a perderla y la pregunta: ¿cómo era mi vida antes de amarla?
Nació la certeza de que por ella seré mejor persona, el agradecimiento porque ahora entiendo lo que ayer no comprendía.
Florencia es en mi vida el milagro. La hija a solas deseada. Mi sangre, mi carne; la continuidad de mi existencia. La libertad de espíritu y materia.
Siempre estuvo dentro de mí. Hoy es vida. Su vida, por eso hablo de milagro.
Tal vez, antes de su llegada, hayan existido otras huellas; quizá yo dejé huellas en la vida de otros. Pero la única, la real, la que llevo marcada a fuego en mi corazón, en mi esencia, es su huella. La huella que mi hija me regaló al nacer.

S.F.W.
1989

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lunes, 16 de febrero de 2009

No voy

¿Qué busco cuando con palabras te llamo?
Palabras que incendian dudas
pero no queman pasados.
Palabras que no sirven,
porque no tocan tu mano.
La que no duerme en mí desnuda palabras,
alimenta llamas
para encender ausencias.
La que no duerme en mí busca refugio
en otros sueños,
pero no voy con ella.
Las palabras nos hubieran salvado,
o tu cuerpo
o despertar.

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viernes, 13 de febrero de 2009

Cortázar, por siempre

Por Humberto Acciarressi

Aunque vivió poco tiempo en el país, fue argentino hasta la médula. Si otros autores le dieron vida a la literatura vernácula, él le agregó alegría. Tuvo con Borges, que le publicó el primer cuento, una relación de mutuo respeto. Su último viaje, poco antes de morir.

A Julio Cortázar no lo ligan a la Argentina los únicos datos ineludibles en la vida de un hombre: su nacimiento y su muerte. Por azares diplomáticos, nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914. Y murió en el parisino barrio de Montparnasse, con ciudadanía francesa, setenta años más tarde. Sin embargo, como su admirado Gardel —nacido en Francia, muerto en Medellín—, el escritor fue un argentino hasta la médula. En su múltiple literatura se perciben los sabores infantiles de Banfield, su adolescencia en Buenos Aires, y la entrada en la madurez de Chivilcoy y Bolívar. En "Bestiario", "Rayuela", "Historias de Cronopios y de famas", "Todos los fuegos, el fuego" y un sinfín de otros libros y ensayos, no hizo más que aportar novedades al castellano, que nunca abandonó.

UN TIPO ALEGRE. García Márquez, a la muerte de Cortázar, el 12 de febrero de 1984, lo recordó como "el argentino que se hizo querer de todos". Y evocó particularmente su voz de órgano de erres arrastradas (que registran algunos discos y pocos documentales), hablando de jazz durante horas ante él y Carlos Fuentes, ambos boquiabiertos y azorados. Osvaldo Soriano, también por esos días, escribió: "Si Arlt y Borges habían dado vida a la literatura argentina, Cortázar le agregó alegría". El, sin embargo, no se tomaba en serio. "Me consideraré hasta mi muerte —confesó en una ocasión— un aficionado, un tipo que escribe porque le da la gana, porque le gusta..." Borges, que no era amigo de regalar elogios, le había publicado su primer cuento —"Casa tomada"— en una revista casi secreta, pero prestigiosa. Cortázar, que lo admiraba intelectualmente, lo defendía con cariño cuando el autor de "El aleph" era criticado por sus ideas. Borges, que nunca estuvo al tanto de esto y a pesar del universo ideológico que los separaba, escribió en aquel febrero de hace veinticinco años, una bella página recordando a aquel "muchacho muy alto" a quien le había dado la alegría de ver su primer cuento en letras de molde. Curiosa paradoja del ser argentino: ambos murieron y descansan en suelo extranjero. Cuando a fines de noviembre de 1983 Cortázar sintió que la leucemia se lo llevaba, retornó por ocho días a la Argentina. En Ezeiza nadie lo esperaba. A metros suyo, el periodismo se abalanzaba sobre Casildo Herreras, aquel sindicalista del "Yo me borré", que también volvía del exilio. Lúdico, apasionado, tímido y modesto, pasó y paseó inadvertido por el puerto, se sentó en Plaza San Martín, visitó a la madre y a la hermana. Mientras caminaba por Corrientes, una joven le acercó un ramo de flores. Minutos más tarde, sentado en un bar junto a Carlos Gabetta y el periodista de Le Monde Jacques Deprés, les exigió al borde de las lágrimas: "Huelan esto, jazmines del país. Con esta fragancia, no existen en ninguna parte".

EL ADIOS SIN RETORNO. Silenciosamente, como deben ser las despedidas, Cortázar se fue con la promesa de volver en marzo. No pudo: el 12 de febrero de 1984, una humilde procesión encabezada por Aurora Bernárdez, su primera esposa, lo trasladó hasta el cementerio de Montparnasse. Allí descansa junto a Carol Dunlop, su última compañera, en la vecindad de Charles Baudelaire y de Guy de Maupassant. Ahora, con más atraso en Argentina que en el mundo, llegan los homenajes. Es cierto que esas ceremonias no eran del agrado de Cortázar, pero ningún gran creador es dueño de su posteridad.


Por lo que dijo Humberto Acciarresi, por lo que sentimos sus lectores, por eso queremos tanto a Julio.

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lunes, 9 de febrero de 2009

Días y celofán

Hay días que somos de celofán. Nos replanteamos nuestra historia y todo se vuelve sepia. Días de ojos hinchados y angustia que se nos antoja eterna. Días sin brillo que opacan nuestra risa. Días que nos sentimos culpables por haber gozado, por haber confiado. Días para ser borrados y borrar el celofán y los sueños. En esos días, aunque te cueste creerlo, nos volvemos más fuertes. Buscamos lo que queremos dentro de nosotras y, encontrarlo, será nuestro escudo, nuestro estandarte.


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viernes, 6 de febrero de 2009

Eduardo Díaz Espinosa (Dino)

Eduardo Díaz Espinosa, alias DINO, fue unos de los primeros amigos que tuve en Internet gracias al Litter Chat que funcionaba en la página de Literatura Argentina Contemporánea. DINO, después de pelear contra el cáncer, murió el viernes 23 de enero. Hace mucho que no nos cruzábamos a charlar pero, de alguna manera estábamos comunicados. Ya no. Dejo palabras que escribí hace tiempo para sentirlo conmigo pero, no sirve. No alcanza.

"Saco nostalgias de la cartuchera. Escribo en rojo todos los nombres. Los invoco, mientras el sol entra por mi ventana que todavía no tiene cortinas que la vistan.
No van a regresar, me digo. Y, claro, no regresan.
Ha pasado demasiado tiempo, ya no somos los mismos.
Alguna vez fuimos soles que iluminaban pantallas y calentábamos nuestras almas en su calor. Alguna vez las distancias no importaron y le sacamos la lengua a los horarios, a la soledad, a los problemas.
Tal vez algún Dios celoso nos castigó, por reírnos tanto.
Tal vez sólo es la vida que pasa y nos enseña que nada regresa y que las nostalgias están más cómodas en mi cartuchera y en ése rincón azul que esconde alguna de mis almas."


Si quieren saber más sobre Dino y su despedida, pueden pasar por: http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/12970


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martes, 3 de febrero de 2009

No es un juego

A veces juego a creer que es posible refugiarme en tu voz cuando anochece.
Te imagino fuerte, me descubro única; capaz de romper temores con la risa. Invento mañanas bajo otros cielos, mientras tus manos inauguran caricias.
Ensayo ser capaz de enamorarte maravillando relojes, para que el tiempo que se escapó del tiempo nos encuentre unidos.
A veces tus ojos se clavan en los míos “estamos jodidos” decís y siento no es juego refugiarme en tu voz. No imagino nada porque tu fuerza me hace única y las mañanas que invento son las que vivimos. Entonces, el tiempo hace un guiño; me llevás con vos y te quedás conmigo.

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lunes, 26 de enero de 2009

Homenaje a Oliverio Girondo

Hace cuarenta y dos años, un 24 de enero de 1967 moría Oliverio Girondo. Es probable que no haya asistido a su propio entierro, como nos avisara en su poema “Dicotomía incruenta” pero hace dos días que me anda dando vueltas en mi cabeza una oración que escribí hace unos años y que ya publiqué en este lugar. Hace dos días era el aniversario de su muerte, una de mis particularidades es no registrar fechas pero, debo reconocer que me asombré a comprobar que mi recuerdo coincide con su final. Por eso vuelvo a mi oración, quizá Oliverio me escuche esta vez.

Oliverio:
Pido por mis días: que dejen de resbalar con impermeabilidad hipopotomática.
Pido por mis tardes: que se momifican apenas las rozo.
Pido por mis noches: de funeraria solemnidad.
Que la memoria no se me llene de herrumbre, de olores descompuestos ni de palabras rotas.
Que vuelva a encontrar arte en una piedra; que los gusanos me saluden, las vacas me recuerden y guarde silencio para tomar el pulso a todo lo que existe mientras alguien me dice, con una voz de roble, lo que desde hace siglos espero en vano.
Que al abrir la ventana de par en par, tu sombra se crucifique con la mía desde un cuarto piso.
Que se corten las amarras lógicas y la única posibilidad de aventura, sea esta manifestación maravillosa y modesta del absurdo que es lo cotidiano.
Que ningún éxito eventual sea capaz de convencerme de mi propia mediocridad.
Que no tenga la dosis suficiente de estupidez como para ser admirada.
Que viva sin aspirar a ser lo que auténticamente debo ser. El hartazgo de lo que realmente soy me está matando; me muero de cansancio a los replanteos y recontradicciones, por tanta estanca remetáfora de la náusea. Por la revirgísima inocencia, por los instintitos perversitos y las ideítas reputitas, por las ideonas reputonas; por los reflujos y resacas de las resecas circunstancias.
Encontrar lo imposible: que me mires, me presientas, me desees, me acaricies, me beses, me desnudes. Que te resucite, te busque, te refriegue, te rehuya, te evada y me entregue.
Anhelo el tiempo en el que fuiste y yo no era.
Enseñame lo que olvidé; lo que hace tanto supe.
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miércoles, 21 de enero de 2009

Olga Orozco

EL RETOQUE FINAL

Es este aquel que amabas.
A este rostro falaz que burla su modelo en la leyenda,
a estos ojos innobles que miden la ventaja de haber volcado a ciegas tu destino,
a estas manos mezquinas que apuestan a pura tierra su ganancia,
consagraste los años del pesar y de la espera.
Ésta es la imagen real que provocó los bellos espejismos de la ausencia:
corredores sedosos encandilados por la repetición del eco,
por las sucesivas efigies del error;
desvanes hasta el cielo, subsuelos hacia el recuperado paraíso,
cuartos a la deriva, cuartos como de plumas y diamante
en los que te probabas cada noche los soles y las lluvias de tu siempre jamás,
mientras él sonreía, extrañamente inmóvil, absorto en el abrazo de la perduración.
Él estaba en lo alto de cualquier escalera,
él salía por todas las ventanas para el vuelo nupcial,
él te llamaba por tu verdadero nombre.
Construcciones en vilo,
sostenidas apenas por el temblor de un beso en la memoria,
por esas vibraciones con que vuelve un adiós;
cárceles de la dicha, cárceles insensatas que el mismo Piranesi envidiaría.
Basta un soplo de arena, un encuentro de lazos desatados,
una palabra fría como la lija y la sospecha,
y esa urdimbre de lámpara y vapor se desmorona con un crujido de alas,
se disuelve como templo de miel, como pirámide de nieve.
Dulzuras para moscas, ruinas para el enjambre de la profanación.
Querrías incendiar los fantasiosos depósitos de ayer,
romper las maquinarias con que fraguó el recuerdo las trampas para hoy,
el inútil y pérfido disfraz para mañana.
O querrías más bien no haber mirado nunca el alevoso rostro,
no haber visto jamás al que no fue.
Porque sabes que al final de los últimos fulgores, de las últimas nieblas,
habrá de desplegarse, voraz como una plaga, otra vez todavía,
la inevitable cinta de toda tu existencia.
Él pasará otra vez en esa ráfaga de veloces visiones, de días migratorios;
él, con su rostro de antaño, con tu historia inconclusa,
con el amor saqueado bajo la insoportable piel de la mentira, bajo esta quemadura.

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viernes, 16 de enero de 2009

Cadena de mujeres

Estoy releyendo uno de los libros de mi Gurú, ya saben, Gabriela Acher y me pareció oportuno dejar esta cadena por si alguna quiere seguirla, si resulta bien, no duden en dudar avisarme.


Cadena de mujeres.

Esta cadena la empezó una mujer como vos, con la esperanza de brindar alivio a otras mujeres hartas e insatisfechas. Solo tenés que mandar una copia de esta carta a cinco amigas que estén igual de frustradas que vos. No te va a ser difícil.
Después hacé un lindo paquete con tu marido o tu novio. Si no tenés marido o novio, sirve tu hermano.
Mandáselo a la mujer cuyo nombre esté primero en la lista, y agregá el tuyo al final con tu número de teléfono. Cuando tu nombre llegue a estar primero en la lista, vas a recibir 16.877 hombres para vos sola.
Por muy mala suerte que tengas, aunque sea uno de ellos va a ser infinitamente mejor que el que tenés ahora. (Si es que tenés alguno)
No cortes esta cadena. No seas boluda.
Son tiempos difíciles. Adherite al trueque.
Una mujer cortó esta cadena y le volvió el síndrome premenstrual.
Otra la tiró a la basura y nunca más le agarró una tintura.
En cambio una amiga mía la siguió al pie de la letra y para el momento en que yo estaba escribiendo esta carta, ya había recibido 184 hombres.
La enterramos ayer.
Pero hubo que llamar a un cirujano que trabajó 36 horas para borrarle la sonrisa de la cara, y le tomó dos días conseguir juntarle las piernas para que se pudiera cerrar el cajón.
Así que apurate y mandá esta carta, así mi nombre se mueve más rápido.


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jueves, 8 de enero de 2009

Miedo mío

Esta es mi única vida y una vez es nunca. Tengo a Kundera dando vueltas en mi cabeza con aquello de “Einmal ist Keinmal” (lo que sucedió una vez pudo no haber sucedido nunca). Pude no haber sucedido nunca, sucedo únicamente ahora y una vez es nunca. Imposible no andar con la insoportable levedad a cuestas. Aceptar a mis decisiones como irrelevantes es irritante aunque por ser como son no me atan pero me ato sola y algo parecido a la envidia se instala y apunta a tantas personas que no tienen la menor idea de lo que estoy hablando pero parecen tranquilas, se consideran felices aunque su paso por el mundo carezca, también, de importancia.
Y esta sensación que no me abandona de sospechar que todo lo que debí decir lo dije y la pregunta obligada: ¿tan pocas cosas tenía para decir? Y el muro que se levanta cada vez que quiero escribir porque lo que siento me aburre y escribir sobre lo que no siento no me sale. Esta confusión de utilizar a las palabras para exorcizar tristezas que han debido tomar algún antídoto, porque las tristezas quedan por más año nuevo que tenga delante de mis narices, porque se parecerá al anterior porque sigo siendo yo, con toda mi carga, irrelevante, pero carga al fin. Conocer lo que no quiero no hace más que confirmar que el nuevo año será una simple variación del anterior y, lo confieso, tengo miedo.

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lunes, 5 de enero de 2009

Una cortita...

Una de las ficciones de los solitarios es buscar a los demás en sí mismos. Hay algo de engaño en tal proceder. Pero también mucho de humano y necesario. En cualquier caso, si alguien se encuentra en mis palabras, siga buscando, por favor.

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viernes, 26 de diciembre de 2008

2009

Ya viene el 2009, y no se crean que la cosa va a venir fácil. No es pedir y salir a buscar ramitas para el asado, ni esquineros abandonados en la puerta de vaya uno a saber quien. No. Los fuegos que debemos preparar tendrán la chispa en nuestro interior y, si andamos con las chispas apapuchadas, y bueno, habrá que ponerlas al sol para que se sequen y prendan con una fuerza que reíte de Chamizo.

Algunos amenazan con un año que no será de los mejores. Que la crisis mundial, que la caída, que la recesión, que los afanos y los afanes. Que sí pero que no. Que vamos pero volvemos. Que hay que dar un paso delante pero nos empujan al precipicio. Que podemos volar si lo deseamos, que nos vamos a estrellar pero sin fracturarnos ni el peroné.

Ya tengo la nueva agenda con sus días ordenados, con algunas fechas resaltadas porque quiero resaltar a los que quiero cuando ellos decidieron nacer, algunas muertes también las resalto porque se fueron pero están conmigo y, aunque no tenga sus voces todavía me acompañan sus miradas. Porque cuatro ojos ven más que dos, y ocho ven más allá cuando ando por acá.

Y nada más. A vivir, a salir a ganarnos el mango. A no joder a nadie ni permitir que nos jodan a nosotros. A despedir lo que se va dándole la bienvenida a lo que viene. A reírnos con amigos, al abrazo sincero, a olvidar ofensas y a no poner la otra mejilla.

2009, allá vamos. Cuidado con nosotros, sabemos lo que queremos y, lo que no queremos, también.

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lunes, 22 de diciembre de 2008

Navidad

Llegó. Por más que mire para otro lado y me haga la desentendida, ella llega siempre o le hacen llegar, que no es lo mismo pero es igual.

Llegó. Me sumo a los abrazos y buenos deseos.

Llegó la Navidad y esta vuelta les regalo una frase que me regalaron hace tiempo:


“Recuerda que todo el mundo desea tu bien...
no dejes que te lo quiten”


Gracias por estar. Los quiero, cuidennnsennn!!!

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jueves, 18 de diciembre de 2008

Una certeza en el 2008

Una de mis certezas es afirmar que el tango nos espera. Allá por 1945 Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores se juntaron para que naciera “Sin palabras” que me encontró en el 2008. Seguro que lo escuché muchas veces antes, pero fue en este año que lo sentí mío. Por eso, antes que cambie el número en el almanaque lo quiero dejar en mi blog. Además aprovecho para presentarles a Inés Cuello.


Nació de ti...
buscando una canción que nos uniera,
y hoy sé que es cruel brutal -quizá-
el castigo que te doy.
Sin palabras
esta música va a herirte,
dondequiera que la escuche tu traición...
La noche más absurda, el día más triste.
Cuando estés riendo, o cuando llore tu ilusión.

Perdóname si es Dios,
quien quiso castigarte al fin...
Si hay llantos que pueden perseguir así,
si estas notas que nacieron por tu amor,
al final son un cilicio que abre heridas de una historia...
¡Son suplicios, son memorias...
fantoche herido, mi dolor, se alzará, cada vez,
que oigas esta canción!...

Nació de ti...
mintiendo entre esperanzas un destino,
y hoy sé que es cruel, brutal -quizá-
el castigo que te doy...
Sin decirlo esta canción dirá tu nombre,
sin decirlo con tu nombre estaré yo.
Los ojos casi ciegos de mi asombro,
junto al asombro de perderte y no morir.




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viernes, 12 de diciembre de 2008

¿Voy mejorando???

Ahora que las espero, no vienen. Ayer me invadieron y no pude escribirlas. Me siento, miro la pantalla con la infeliz ilusión de verlas regresar. No vienen. Mis palabras tienen eso: no respetan horarios, no es extraño que no sean puntuales, que me dejen plantada. Claro que tampoco respetan mis deseos: cuando una parte de mí acepta y casi perdona errores y metidas de pata del pasado, la otra insiste en sacar la cascarita de las heridas y volver a enojarse enfurecida por el dolor que ella misma se provoca. Es fácil tirar la culpa a las hormonas y, como es fácil, lo hago. Pero reconozco que voy mejorando, antes las culpas siempre caían fuera. Supe afirmar (sin que se mueva un músculo en mi cara) estar justamente indignada mientras los otros se enojaban o hacían una montaña de un grano de arena. Si me equivocaba (raro en mí) era de buena fe mientras que los otros tergiversaban los hechos porque eran unos malditos mentirosos. Mientras yo sostenía ser firme, los otros eran una manga de obstinados cabezas duras.
Ahora las culpables son las hormonas, las mías, aclaro.
La de cosas que una puede escribir esperando que se hagan presentes mis palabras atorrantas que deben estar en alguna milonga o importunando a otra mientras no puede escribir lo que le dictan. Visto y considerando que no aparecen me voy a dar una vuelta por el barrio, quizá las encuentre en el viejo patio, tomando mate bajo la parra de mi niñez.

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