martes, 24 de febrero de 2009

Por fin...




Si pregunta, ofrendaré mis dudas en único argumento. Mi mano en su hombro fundará el nosotros. Por fin la verdad me libera. La mentira queda lejos, sabe a viejo.
Si pregunta, diré que los caminos se cruzan al andar. Que esta vez lo dejo llegar. Que clausure la espera. Que la ola barrió los nombres. Que no volveré a escribirlos en la arena. Que deseaba el regreso. Que por eso vuelvo. Que otra vez mis huellas en la espuma. Que otra vez sal y madrugadas. Que no habitamos distancias mientras maderas y lavandas arrullen bienvenidas.
Me abrazaré a mis piernas mientras lo dejo ir y venir hasta romper todas las preguntas, hasta abolir todos los relojes, hasta descubrir en su mirada la clave de mi risa en las mañanas.

SFW
02/09


viernes, 20 de febrero de 2009

Huellas

Esto que sigue lo escribí allá por el 89. Me agrada comprobar que el paso del tiempo no modifica el amor del bueno. Creo que ella nunca leyó estas palabras pero estoy segura que las conoce sin necesidad de decirlas.


En una mesa con amigos, uno dice la palabra "Huellas". Entre humo, café y cerveza comenzamos con esa especie de filosofía nocturna. ¿Qué tipo de huellas?, pregunté; ¿las que te dejaron o las que dejaste en otros? No hubo, como nunca hay en estos casos, una aclaración. "Huellas" era la consigna y con ella apareció la imagen de Florencia, mi hija.
Su mirada limpia, su risa inocente. Mi respiración acompañando su sueño y mis ojos que no se cansan de mirarla. Se hizo presente el miedo a que algo pudiera sucederle; ese temor a perderla y la pregunta: ¿cómo era mi vida antes de amarla?
Nació la certeza de que por ella seré mejor persona, el agradecimiento porque ahora entiendo lo que ayer no comprendía.
Florencia es en mi vida el milagro. La hija a solas deseada. Mi sangre, mi carne; la continuidad de mi existencia. La libertad de espíritu y materia.
Siempre estuvo dentro de mí. Hoy es vida. Su vida, por eso hablo de milagro.
Tal vez, antes de su llegada, hayan existido otras huellas; quizá yo dejé huellas en la vida de otros. Pero la única, la real, la que llevo marcada a fuego en mi corazón, en mi esencia, es su huella. La huella que mi hija me regaló al nacer.

S.F.W.
1989

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lunes, 16 de febrero de 2009

No voy

¿Qué busco cuando con palabras te llamo?
Palabras que incendian dudas
pero no queman pasados.
Palabras que no sirven,
porque no tocan tu mano.
La que no duerme en mí desnuda palabras,
alimenta llamas
para encender ausencias.
La que no duerme en mí busca refugio
en otros sueños,
pero no voy con ella.
Las palabras nos hubieran salvado,
o tu cuerpo
o despertar.

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viernes, 13 de febrero de 2009

Cortázar, por siempre

Por Humberto Acciarressi

Aunque vivió poco tiempo en el país, fue argentino hasta la médula. Si otros autores le dieron vida a la literatura vernácula, él le agregó alegría. Tuvo con Borges, que le publicó el primer cuento, una relación de mutuo respeto. Su último viaje, poco antes de morir.

A Julio Cortázar no lo ligan a la Argentina los únicos datos ineludibles en la vida de un hombre: su nacimiento y su muerte. Por azares diplomáticos, nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914. Y murió en el parisino barrio de Montparnasse, con ciudadanía francesa, setenta años más tarde. Sin embargo, como su admirado Gardel —nacido en Francia, muerto en Medellín—, el escritor fue un argentino hasta la médula. En su múltiple literatura se perciben los sabores infantiles de Banfield, su adolescencia en Buenos Aires, y la entrada en la madurez de Chivilcoy y Bolívar. En "Bestiario", "Rayuela", "Historias de Cronopios y de famas", "Todos los fuegos, el fuego" y un sinfín de otros libros y ensayos, no hizo más que aportar novedades al castellano, que nunca abandonó.

UN TIPO ALEGRE. García Márquez, a la muerte de Cortázar, el 12 de febrero de 1984, lo recordó como "el argentino que se hizo querer de todos". Y evocó particularmente su voz de órgano de erres arrastradas (que registran algunos discos y pocos documentales), hablando de jazz durante horas ante él y Carlos Fuentes, ambos boquiabiertos y azorados. Osvaldo Soriano, también por esos días, escribió: "Si Arlt y Borges habían dado vida a la literatura argentina, Cortázar le agregó alegría". El, sin embargo, no se tomaba en serio. "Me consideraré hasta mi muerte —confesó en una ocasión— un aficionado, un tipo que escribe porque le da la gana, porque le gusta..." Borges, que no era amigo de regalar elogios, le había publicado su primer cuento —"Casa tomada"— en una revista casi secreta, pero prestigiosa. Cortázar, que lo admiraba intelectualmente, lo defendía con cariño cuando el autor de "El aleph" era criticado por sus ideas. Borges, que nunca estuvo al tanto de esto y a pesar del universo ideológico que los separaba, escribió en aquel febrero de hace veinticinco años, una bella página recordando a aquel "muchacho muy alto" a quien le había dado la alegría de ver su primer cuento en letras de molde. Curiosa paradoja del ser argentino: ambos murieron y descansan en suelo extranjero. Cuando a fines de noviembre de 1983 Cortázar sintió que la leucemia se lo llevaba, retornó por ocho días a la Argentina. En Ezeiza nadie lo esperaba. A metros suyo, el periodismo se abalanzaba sobre Casildo Herreras, aquel sindicalista del "Yo me borré", que también volvía del exilio. Lúdico, apasionado, tímido y modesto, pasó y paseó inadvertido por el puerto, se sentó en Plaza San Martín, visitó a la madre y a la hermana. Mientras caminaba por Corrientes, una joven le acercó un ramo de flores. Minutos más tarde, sentado en un bar junto a Carlos Gabetta y el periodista de Le Monde Jacques Deprés, les exigió al borde de las lágrimas: "Huelan esto, jazmines del país. Con esta fragancia, no existen en ninguna parte".

EL ADIOS SIN RETORNO. Silenciosamente, como deben ser las despedidas, Cortázar se fue con la promesa de volver en marzo. No pudo: el 12 de febrero de 1984, una humilde procesión encabezada por Aurora Bernárdez, su primera esposa, lo trasladó hasta el cementerio de Montparnasse. Allí descansa junto a Carol Dunlop, su última compañera, en la vecindad de Charles Baudelaire y de Guy de Maupassant. Ahora, con más atraso en Argentina que en el mundo, llegan los homenajes. Es cierto que esas ceremonias no eran del agrado de Cortázar, pero ningún gran creador es dueño de su posteridad.


Por lo que dijo Humberto Acciarresi, por lo que sentimos sus lectores, por eso queremos tanto a Julio.

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lunes, 9 de febrero de 2009

Días y celofán

Hay días que somos de celofán. Nos replanteamos nuestra historia y todo se vuelve sepia. Días de ojos hinchados y angustia que se nos antoja eterna. Días sin brillo que opacan nuestra risa. Días que nos sentimos culpables por haber gozado, por haber confiado. Días para ser borrados y borrar el celofán y los sueños. En esos días, aunque te cueste creerlo, nos volvemos más fuertes. Buscamos lo que queremos dentro de nosotras y, encontrarlo, será nuestro escudo, nuestro estandarte.


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viernes, 6 de febrero de 2009

Eduardo Díaz Espinosa (Dino)

Eduardo Díaz Espinosa, alias DINO, fue unos de los primeros amigos que tuve en Internet gracias al Litter Chat que funcionaba en la página de Literatura Argentina Contemporánea. DINO, después de pelear contra el cáncer, murió el viernes 23 de enero. Hace mucho que no nos cruzábamos a charlar pero, de alguna manera estábamos comunicados. Ya no. Dejo palabras que escribí hace tiempo para sentirlo conmigo pero, no sirve. No alcanza.

"Saco nostalgias de la cartuchera. Escribo en rojo todos los nombres. Los invoco, mientras el sol entra por mi ventana que todavía no tiene cortinas que la vistan.
No van a regresar, me digo. Y, claro, no regresan.
Ha pasado demasiado tiempo, ya no somos los mismos.
Alguna vez fuimos soles que iluminaban pantallas y calentábamos nuestras almas en su calor. Alguna vez las distancias no importaron y le sacamos la lengua a los horarios, a la soledad, a los problemas.
Tal vez algún Dios celoso nos castigó, por reírnos tanto.
Tal vez sólo es la vida que pasa y nos enseña que nada regresa y que las nostalgias están más cómodas en mi cartuchera y en ése rincón azul que esconde alguna de mis almas."


Si quieren saber más sobre Dino y su despedida, pueden pasar por: http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/12970


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martes, 3 de febrero de 2009

No es un juego

A veces juego a creer que es posible refugiarme en tu voz cuando anochece.
Te imagino fuerte, me descubro única; capaz de romper temores con la risa. Invento mañanas bajo otros cielos, mientras tus manos inauguran caricias.
Ensayo ser capaz de enamorarte maravillando relojes, para que el tiempo que se escapó del tiempo nos encuentre unidos.
A veces tus ojos se clavan en los míos “estamos jodidos” decís y siento no es juego refugiarme en tu voz. No imagino nada porque tu fuerza me hace única y las mañanas que invento son las que vivimos. Entonces, el tiempo hace un guiño; me llevás con vos y te quedás conmigo.

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lunes, 26 de enero de 2009

Homenaje a Oliverio Girondo

Hace cuarenta y dos años, un 24 de enero de 1967 moría Oliverio Girondo. Es probable que no haya asistido a su propio entierro, como nos avisara en su poema “Dicotomía incruenta” pero hace dos días que me anda dando vueltas en mi cabeza una oración que escribí hace unos años y que ya publiqué en este lugar. Hace dos días era el aniversario de su muerte, una de mis particularidades es no registrar fechas pero, debo reconocer que me asombré a comprobar que mi recuerdo coincide con su final. Por eso vuelvo a mi oración, quizá Oliverio me escuche esta vez.

Oliverio:
Pido por mis días: que dejen de resbalar con impermeabilidad hipopotomática.
Pido por mis tardes: que se momifican apenas las rozo.
Pido por mis noches: de funeraria solemnidad.
Que la memoria no se me llene de herrumbre, de olores descompuestos ni de palabras rotas.
Que vuelva a encontrar arte en una piedra; que los gusanos me saluden, las vacas me recuerden y guarde silencio para tomar el pulso a todo lo que existe mientras alguien me dice, con una voz de roble, lo que desde hace siglos espero en vano.
Que al abrir la ventana de par en par, tu sombra se crucifique con la mía desde un cuarto piso.
Que se corten las amarras lógicas y la única posibilidad de aventura, sea esta manifestación maravillosa y modesta del absurdo que es lo cotidiano.
Que ningún éxito eventual sea capaz de convencerme de mi propia mediocridad.
Que no tenga la dosis suficiente de estupidez como para ser admirada.
Que viva sin aspirar a ser lo que auténticamente debo ser. El hartazgo de lo que realmente soy me está matando; me muero de cansancio a los replanteos y recontradicciones, por tanta estanca remetáfora de la náusea. Por la revirgísima inocencia, por los instintitos perversitos y las ideítas reputitas, por las ideonas reputonas; por los reflujos y resacas de las resecas circunstancias.
Encontrar lo imposible: que me mires, me presientas, me desees, me acaricies, me beses, me desnudes. Que te resucite, te busque, te refriegue, te rehuya, te evada y me entregue.
Anhelo el tiempo en el que fuiste y yo no era.
Enseñame lo que olvidé; lo que hace tanto supe.
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miércoles, 21 de enero de 2009

Olga Orozco

EL RETOQUE FINAL

Es este aquel que amabas.
A este rostro falaz que burla su modelo en la leyenda,
a estos ojos innobles que miden la ventaja de haber volcado a ciegas tu destino,
a estas manos mezquinas que apuestan a pura tierra su ganancia,
consagraste los años del pesar y de la espera.
Ésta es la imagen real que provocó los bellos espejismos de la ausencia:
corredores sedosos encandilados por la repetición del eco,
por las sucesivas efigies del error;
desvanes hasta el cielo, subsuelos hacia el recuperado paraíso,
cuartos a la deriva, cuartos como de plumas y diamante
en los que te probabas cada noche los soles y las lluvias de tu siempre jamás,
mientras él sonreía, extrañamente inmóvil, absorto en el abrazo de la perduración.
Él estaba en lo alto de cualquier escalera,
él salía por todas las ventanas para el vuelo nupcial,
él te llamaba por tu verdadero nombre.
Construcciones en vilo,
sostenidas apenas por el temblor de un beso en la memoria,
por esas vibraciones con que vuelve un adiós;
cárceles de la dicha, cárceles insensatas que el mismo Piranesi envidiaría.
Basta un soplo de arena, un encuentro de lazos desatados,
una palabra fría como la lija y la sospecha,
y esa urdimbre de lámpara y vapor se desmorona con un crujido de alas,
se disuelve como templo de miel, como pirámide de nieve.
Dulzuras para moscas, ruinas para el enjambre de la profanación.
Querrías incendiar los fantasiosos depósitos de ayer,
romper las maquinarias con que fraguó el recuerdo las trampas para hoy,
el inútil y pérfido disfraz para mañana.
O querrías más bien no haber mirado nunca el alevoso rostro,
no haber visto jamás al que no fue.
Porque sabes que al final de los últimos fulgores, de las últimas nieblas,
habrá de desplegarse, voraz como una plaga, otra vez todavía,
la inevitable cinta de toda tu existencia.
Él pasará otra vez en esa ráfaga de veloces visiones, de días migratorios;
él, con su rostro de antaño, con tu historia inconclusa,
con el amor saqueado bajo la insoportable piel de la mentira, bajo esta quemadura.

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viernes, 16 de enero de 2009

Cadena de mujeres

Estoy releyendo uno de los libros de mi Gurú, ya saben, Gabriela Acher y me pareció oportuno dejar esta cadena por si alguna quiere seguirla, si resulta bien, no duden en dudar avisarme.


Cadena de mujeres.

Esta cadena la empezó una mujer como vos, con la esperanza de brindar alivio a otras mujeres hartas e insatisfechas. Solo tenés que mandar una copia de esta carta a cinco amigas que estén igual de frustradas que vos. No te va a ser difícil.
Después hacé un lindo paquete con tu marido o tu novio. Si no tenés marido o novio, sirve tu hermano.
Mandáselo a la mujer cuyo nombre esté primero en la lista, y agregá el tuyo al final con tu número de teléfono. Cuando tu nombre llegue a estar primero en la lista, vas a recibir 16.877 hombres para vos sola.
Por muy mala suerte que tengas, aunque sea uno de ellos va a ser infinitamente mejor que el que tenés ahora. (Si es que tenés alguno)
No cortes esta cadena. No seas boluda.
Son tiempos difíciles. Adherite al trueque.
Una mujer cortó esta cadena y le volvió el síndrome premenstrual.
Otra la tiró a la basura y nunca más le agarró una tintura.
En cambio una amiga mía la siguió al pie de la letra y para el momento en que yo estaba escribiendo esta carta, ya había recibido 184 hombres.
La enterramos ayer.
Pero hubo que llamar a un cirujano que trabajó 36 horas para borrarle la sonrisa de la cara, y le tomó dos días conseguir juntarle las piernas para que se pudiera cerrar el cajón.
Así que apurate y mandá esta carta, así mi nombre se mueve más rápido.


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jueves, 8 de enero de 2009

Miedo mío

Esta es mi única vida y una vez es nunca. Tengo a Kundera dando vueltas en mi cabeza con aquello de “Einmal ist Keinmal” (lo que sucedió una vez pudo no haber sucedido nunca). Pude no haber sucedido nunca, sucedo únicamente ahora y una vez es nunca. Imposible no andar con la insoportable levedad a cuestas. Aceptar a mis decisiones como irrelevantes es irritante aunque por ser como son no me atan pero me ato sola y algo parecido a la envidia se instala y apunta a tantas personas que no tienen la menor idea de lo que estoy hablando pero parecen tranquilas, se consideran felices aunque su paso por el mundo carezca, también, de importancia.
Y esta sensación que no me abandona de sospechar que todo lo que debí decir lo dije y la pregunta obligada: ¿tan pocas cosas tenía para decir? Y el muro que se levanta cada vez que quiero escribir porque lo que siento me aburre y escribir sobre lo que no siento no me sale. Esta confusión de utilizar a las palabras para exorcizar tristezas que han debido tomar algún antídoto, porque las tristezas quedan por más año nuevo que tenga delante de mis narices, porque se parecerá al anterior porque sigo siendo yo, con toda mi carga, irrelevante, pero carga al fin. Conocer lo que no quiero no hace más que confirmar que el nuevo año será una simple variación del anterior y, lo confieso, tengo miedo.

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lunes, 5 de enero de 2009

Una cortita...

Una de las ficciones de los solitarios es buscar a los demás en sí mismos. Hay algo de engaño en tal proceder. Pero también mucho de humano y necesario. En cualquier caso, si alguien se encuentra en mis palabras, siga buscando, por favor.

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viernes, 26 de diciembre de 2008

2009

Ya viene el 2009, y no se crean que la cosa va a venir fácil. No es pedir y salir a buscar ramitas para el asado, ni esquineros abandonados en la puerta de vaya uno a saber quien. No. Los fuegos que debemos preparar tendrán la chispa en nuestro interior y, si andamos con las chispas apapuchadas, y bueno, habrá que ponerlas al sol para que se sequen y prendan con una fuerza que reíte de Chamizo.

Algunos amenazan con un año que no será de los mejores. Que la crisis mundial, que la caída, que la recesión, que los afanos y los afanes. Que sí pero que no. Que vamos pero volvemos. Que hay que dar un paso delante pero nos empujan al precipicio. Que podemos volar si lo deseamos, que nos vamos a estrellar pero sin fracturarnos ni el peroné.

Ya tengo la nueva agenda con sus días ordenados, con algunas fechas resaltadas porque quiero resaltar a los que quiero cuando ellos decidieron nacer, algunas muertes también las resalto porque se fueron pero están conmigo y, aunque no tenga sus voces todavía me acompañan sus miradas. Porque cuatro ojos ven más que dos, y ocho ven más allá cuando ando por acá.

Y nada más. A vivir, a salir a ganarnos el mango. A no joder a nadie ni permitir que nos jodan a nosotros. A despedir lo que se va dándole la bienvenida a lo que viene. A reírnos con amigos, al abrazo sincero, a olvidar ofensas y a no poner la otra mejilla.

2009, allá vamos. Cuidado con nosotros, sabemos lo que queremos y, lo que no queremos, también.

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lunes, 22 de diciembre de 2008

Navidad

Llegó. Por más que mire para otro lado y me haga la desentendida, ella llega siempre o le hacen llegar, que no es lo mismo pero es igual.

Llegó. Me sumo a los abrazos y buenos deseos.

Llegó la Navidad y esta vuelta les regalo una frase que me regalaron hace tiempo:


“Recuerda que todo el mundo desea tu bien...
no dejes que te lo quiten”


Gracias por estar. Los quiero, cuidennnsennn!!!

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jueves, 18 de diciembre de 2008

Una certeza en el 2008

Una de mis certezas es afirmar que el tango nos espera. Allá por 1945 Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores se juntaron para que naciera “Sin palabras” que me encontró en el 2008. Seguro que lo escuché muchas veces antes, pero fue en este año que lo sentí mío. Por eso, antes que cambie el número en el almanaque lo quiero dejar en mi blog. Además aprovecho para presentarles a Inés Cuello.


Nació de ti...
buscando una canción que nos uniera,
y hoy sé que es cruel brutal -quizá-
el castigo que te doy.
Sin palabras
esta música va a herirte,
dondequiera que la escuche tu traición...
La noche más absurda, el día más triste.
Cuando estés riendo, o cuando llore tu ilusión.

Perdóname si es Dios,
quien quiso castigarte al fin...
Si hay llantos que pueden perseguir así,
si estas notas que nacieron por tu amor,
al final son un cilicio que abre heridas de una historia...
¡Son suplicios, son memorias...
fantoche herido, mi dolor, se alzará, cada vez,
que oigas esta canción!...

Nació de ti...
mintiendo entre esperanzas un destino,
y hoy sé que es cruel, brutal -quizá-
el castigo que te doy...
Sin decirlo esta canción dirá tu nombre,
sin decirlo con tu nombre estaré yo.
Los ojos casi ciegos de mi asombro,
junto al asombro de perderte y no morir.




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viernes, 12 de diciembre de 2008

¿Voy mejorando???

Ahora que las espero, no vienen. Ayer me invadieron y no pude escribirlas. Me siento, miro la pantalla con la infeliz ilusión de verlas regresar. No vienen. Mis palabras tienen eso: no respetan horarios, no es extraño que no sean puntuales, que me dejen plantada. Claro que tampoco respetan mis deseos: cuando una parte de mí acepta y casi perdona errores y metidas de pata del pasado, la otra insiste en sacar la cascarita de las heridas y volver a enojarse enfurecida por el dolor que ella misma se provoca. Es fácil tirar la culpa a las hormonas y, como es fácil, lo hago. Pero reconozco que voy mejorando, antes las culpas siempre caían fuera. Supe afirmar (sin que se mueva un músculo en mi cara) estar justamente indignada mientras los otros se enojaban o hacían una montaña de un grano de arena. Si me equivocaba (raro en mí) era de buena fe mientras que los otros tergiversaban los hechos porque eran unos malditos mentirosos. Mientras yo sostenía ser firme, los otros eran una manga de obstinados cabezas duras.
Ahora las culpables son las hormonas, las mías, aclaro.
La de cosas que una puede escribir esperando que se hagan presentes mis palabras atorrantas que deben estar en alguna milonga o importunando a otra mientras no puede escribir lo que le dictan. Visto y considerando que no aparecen me voy a dar una vuelta por el barrio, quizá las encuentre en el viejo patio, tomando mate bajo la parra de mi niñez.

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viernes, 5 de diciembre de 2008

Hacés bien...

Ando con ganas de inventarte de nuevo; van para dos años que te tengo arrumbado en un rincón. No necesité mandarte a la mierda, te guardaste vos solito.
Hacés bien en asomarte ahora que subo la persiana; ando con ganas de una charla piola, sostener una mirada, escuchar algún secreto, confiar como sabemos. Volver a sorprender a los relojes; descubrir otras esquinas. Compartir la luna en mi ventana. Tirar los miedos a la basura y escucharte sin censuras.
Ando con ganas de tener ganas. Hacés bien en aparecer, andaba necesitando algo de vos. Mirame mirarte mientras guardo tu asombro en mis palabras y juego con el nombre que me nombra desde el mar.


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jueves, 27 de noviembre de 2008

Escuchar y aceptar

Escuchar el silencio para oirlo todo. Escuchar las voces que llevamos dentro, que no dan vueltas para ser.

Aceptar el paso del tiempo, el vaivén de los sentimientos, el derrumbe del mañana acariciado.

Escuchar y aceptar.

Antes de nosotros vibraban melodías; después de nosotros persistirán las razones.

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miércoles, 19 de noviembre de 2008

LAURA CANOURA en Buenos Aires

Ya les hablé de ella. La escucharon en este lugar cantando “Una marca en la culata de mi rifle” y, si no lo escucharon pueden pasar por el Blog de Ginger http://www.noserefeliz.blogspot.com/ y escucharla ahora mismo.

Ya les hablé de ella y vuelvo a hacerlo porque, otra vez, Laura canta en Buenos Aires y ojalá pueda ver a muchos de ustedes en el Teatro IFT el 28 de noviembre a las diez de la noche. Y, no. No es una cita. Es una orden (desde el amor, como siempre, desde el amor).

Ya les hablé de ella pero mejor la escuchan y se enteran porque me enorgullece ser su amiga.









Las entradas están en venta en el Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549, Capital Federal, tel.: 4966-0173) a las cuatro de la tarde abren la boletería. Los que son vagos como yo, pueden llamar a Platea Net y con tarjeta de crédito en mano, hacen las reservas en el número 5236-3000. Después no digan que no les avisé. ¿Nos vemos el 28???

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lunes, 17 de noviembre de 2008

Mentiras protectoras

Si pudiera decir lo que siente, tampoco lo diría. Aprendió a dejar de sentir. No es que no le duelan determinadas situaciones, simplemente dejó de registrarlas. Dejó de preocuparse por aquello que no puede solucionar. ¿Si está mejor? No, claro que no; pero dejar de afligirse por lo que no puede resolver lo enfoca más en su realidad. Después de todo es lo único que tiene. Aprendió, también, que dar sin esperar nada a cambio es una de las mentiras más grandes en las que creyó. Ya no cree, claro. Que crean todos los hombres y mujeres de buena voluntad. El pasa. Como pasaron sus utopías, sus marchas y recontramarchas. Sus discusiones en defensa de ideales que no le sirvieron de nada. Servir. En eso se resume todo. ¿Le sirve? Sirve. ¿No le sirve? Fuera. ¿Importa que el amor quede fuera? No. Ya no importa. Será uno más de los millones que andan por la vida en solitario. ¿Alguna vez estuvo acompañado, acaso? Una o dos veces, no más. Pero lo asfixiaba esa compañía. Tuvo que pedir gancho y salió a caminar para no volver. No regresó porque no había donde regresar. La soledad le sienta bien. No decir lo que siente, mejor. No sentir lo libera. Caminar por la orilla del mar limpia lo vivido. Lo vivido lo dejó vacío. Así, vacío pero lleno de gracias arranca sus mañanas. Gracias a todos aquellos que lo convirtieron en el que ahora es. De lejos parece el mismo y no existe posibilidad de acercarse para notar el cambio. Nos despedimos en el aeropuerto. Dijo que me quería. También te quiero, respondí. Mentimos los dos. Si pudiera decir lo que siento, tampoco lo diría.
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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Condena

Alguien observa pero no es suya la mirada. Intenta comprender el lenguaje hermético que en los jugadores permanece. Signos bifurcados. Fácil confundir ritmo con desorden, sencillo engañar. No ha nacido para lo complejo. Imagino el bostezo después de tantos espirales vacíos. La desesperada necesidad de llegar. La obsecuente sumisión a las sombras que invaden su propia sombra huérfana.
Alguien juzga sin reconocer su condena.


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jueves, 6 de noviembre de 2008

Lágrima y rimmel

Una lágrima no quiso rodar. Se quedó enredada en mis pestañas. Tuve que cerrar los ojos para que no ardiera. Tuve que arrancarla con el pañuelo, fingir otro desconsuelo.

Lágrima que nace al escuchar una canción donde no debemos; lágrima temerosa de nosotros mismos que decide no morir en nuestra boca y logra que me nazcan unas ganas irrefrenables que hacerle juicio a “Clinique” por el rimmel que me vendieron. ¿Desde cuándo a prueba de agua no es a prueba de lágrimas???

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martes, 4 de noviembre de 2008

Viejos documentos

Buscando otros documentos, aparecen algunos que escribí hace años y andan perdidos dentro de mi computadora. Les dejo esta parte de mi pasado. Ojalá alguno pueda sentirse como me sentí la vez que escribí estas palabras, hoy tan lejanas…


Si volviera a nacer volvería a preguntarme qué haría si volviese a nacer. Tengo una única certeza, volvería a buscarte. Trataría de encontrarte sin el vicio de fumar; intentaría enamorarme sin el miedo de perdernos en cada paso; tal vez quererte resultara una suma de aciertos para recordar con nuestros hijos. A veces sospecho que te amo desde antes, que te busqué desde siempre. Si volviese a nacer dejaría que me encuentres en la arena, siguiendo mis huellas, mirando el mar. Andás necesitando algo más pero no vale pensarlo. No está bien que no pueda pensarlo pero no está mal que lo pueda escribir en papeles que, tal vez, no leas nunca pero sirven para sentirte cerca. No está mal esta necesidad de tenerte, de sentir que aunque no quieras volver, te vuelvo. Si volviera a nacer volvería para encontrarte.


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jueves, 30 de octubre de 2008

Dafne

¿Te diste cuenta que si decimos ayer, para nosotras “ayer” es hace siete años?

Y nos quedamos un rato en silencio. Brindamos por el encuentro. Esos siete años pasaron y nos encontró la madrugada contándonos como nos trató el tiempo que estuvimos alejadas.
Alcanzó una noche para resumir siete años. Para seguir siendo amigas tenemos toda la vida.


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lunes, 27 de octubre de 2008

Archivo

Abre los ojos. Salta de la cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina al ascensor, del ascensor a la calle, de la calle al trabajo, del trabajo a su casa los cinco días en la semana; los dos restantes salta de la cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina al living, del living al televisor, del televisor a su cama para abrir los ojos y saltar otra vez. Hasta que una noche archivó tanta costumbre: saltó de la cama a la calle y reventó en mil pedazos.

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