jueves, 30 de octubre de 2008

Dafne

¿Te diste cuenta que si decimos ayer, para nosotras “ayer” es hace siete años?

Y nos quedamos un rato en silencio. Brindamos por el encuentro. Esos siete años pasaron y nos encontró la madrugada contándonos como nos trató el tiempo que estuvimos alejadas.
Alcanzó una noche para resumir siete años. Para seguir siendo amigas tenemos toda la vida.


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lunes, 27 de octubre de 2008

Archivo

Abre los ojos. Salta de la cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina al ascensor, del ascensor a la calle, de la calle al trabajo, del trabajo a su casa los cinco días en la semana; los dos restantes salta de la cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina al living, del living al televisor, del televisor a su cama para abrir los ojos y saltar otra vez. Hasta que una noche archivó tanta costumbre: saltó de la cama a la calle y reventó en mil pedazos.

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viernes, 17 de octubre de 2008

Creo

"Primero hay que saber sufrir, / después amar, después partir / y al fin andar sin pensamientos"



Algo neutraliza ilusiones, algo sin forma, sin nombre. Turbio. Un dolor clavado en alguna de mis almas ahoga colores en un azul profundo, cada vez más negro cerrado. Me falta luz, gasto palabras, las aplasto contra adoquines traidores que no necesitaron mis pasos y siguen siendo camino tan absurdo y ajeno. Tan lejos la risa, tan cerca la carcajada.
Algo niega imposibles, algo que presiento y no quiero pero quise y por haberlo querido duele y no vale el quemeimporta quemeimporta. Si alguna vez importó caduca el antídoto, el tiempo, el olvido porque solo olvidamos aquello que nunca fue nuestro.
Entonces, llevo conmigo algo que neutraliza ilusiones y niega imposibles, creo que estoy lista para andar sin pensamientos.

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sábado, 11 de octubre de 2008

Noche



Noche. Soy noche. Me alisa los ovarios la rima con coche. Soy noche cuando escribo. Noche cuando invento. Noche en tu noche. Oscuridad sin b y, claro, sin hache. Noche sin poesía pero sedienta de poemas. Noche con luna y sin ella. Noche nublada. Ni en pedo sospechen escriba “estrellada”.

Noche. Soy noche, (me sigue rompiendo la rima), tu noche, ésta noche que dibujo y destrozo el papel con tu cara. Noche sin puchos, noche sin ganas.

Noche. Tan noche y absurda. Tan sola y madrugada. Tan luz, tan repetida y, sí, (otra vez) otro día.


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viernes, 3 de octubre de 2008

Blazica, para vos...

Si tengo que contarte como estoy, puedo decir que la tristeza sigue gobernándome. Que descubrir que ya nunca (y con vos la palabra nunca tomó un sentido demoledor) nos volveremos a ver, la aumentó.

Si tengo que imaginarnos, no puedo. Fuiste tan distinto afuera. Me llegaron cosas tan diferentes de vos, que no sé si conmigo fuiste el verdadero o tu verdad la reinventaste lejos.

Si tengo que pedirte perdón, lo hice. Tu nombre se lo llevó el mar junto con mis disculpas por no amarte. Ya sé que no sirve pero también sé que lo sabías.

Si tengo que llorarte, lo intento. Pero fuiste tan cuidadoso que solo puedo recordarte con una sonrisa. Jamás me hiciste llorar. Hasta ese detalle me dejaste.

Si tengo que decir tenías razón, lo digo. Busqué empecinadamente lo que no existe y que a tu lado era posible. Nadie me quiso como vos. Nadie me miró con tu mirada. Nadie me protegió como vos.

Si tengo que extrañarte, lo hago. Es inútil, ya lo sé. Sigo con mi vocación por los sentimientos inútiles. Hay estados del alma que ni tu muerte pudieron modificar.


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lunes, 29 de septiembre de 2008

Pude

Pude decir “te necesito” pero las palabras sabían a usadas.
Regreso desde mi trinchera a retirar la mirada que viaja de lejos hasta el beso que ni daré ni me darán.
Puedo mentir un futuro pero me detiene la verdad, ni siquiera te imagino solo para siempre.



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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Buscando mi persona(je).

No querés aparecer porque vamos (voy) a matarte. Somos más que cuatro y vos solamente una. El doctorado acá no cuenta. Vamos (voy) a borrarte y, claro, no querés. En el fondo te entiendo, si estuviera en tu lugar también me negaría pero no podés hacerme esto. Ya sos grande para andar jugando a las escondidas y algo tengo que llevar. Si no te encuentro, si te seguís negando lo mandan Peralta y ahí sí te quiero ver. Seguí, seguí escuchando “Todo a pulmón” que no lograrás conmoverme y por más interrupciones que nos mandes cuando nos juntamos tu final está escrito… bueno, casi escrito. Sabés que a mí no me podés amenazar porque sé muy bien que es tu desesperación la que aparece cuando estás acorralada y aunque implores más protagonismo si no te presentás no puedo hacer nada. No. No te prometo un final diferente. Te morís o te mato. Dale, no seas arisca, garantizo que no dolerá. Partirás defendiendo lo tuyo y en un torpe intento por no dejar vidrios rotos romperás los pocos sueños que llevás clavados y refutás como si fueran ajenos.

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viernes, 19 de septiembre de 2008

Otra

Abandoné, por temor, a la que fui para ser la que soy. Sin embargo no soy la que quiero ser.
Me busqué y enfrenté mis caras. Me insulté, me comprendí pero no puedo perdonar.
Me habita otra mujer pero no sé por cuánto tiempo ni para qué.


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viernes, 12 de septiembre de 2008

Pareceres



Remonté un barrilete al que bauticé “Confianza” y cuando más alto estaba, cuando se había alejado de los demás barriletes, cuando sospeché ser la ganadora, se cortó el piolín y “Confianza” cayó para terminar enredado en unos cables de alta tensión. Muchas veces he pasado para ver lo queda de él. Casi no queda nada. El esqueleto de lo que alguna vez hice con una voluntad casi ajena. Suelo preguntarme si mi esperanza no tuvo el mismo final. Cuando más la necesitaba, cuando ya casi era una realidad, se cortó el piolín y quedó colgada en vaya a saber que lugar ajeno, muy ajeno a mí para enseñarme que se camina igual sin esperanza. La risa no cambia ni cambia el tono de nuestra voz. Es falso que la mirada nos delate y que pensemos donde no debemos en lo perdido para siempre.
Mis días parecen empecinados en eliminar sinónimos…

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lunes, 8 de septiembre de 2008

La Chicana







A veces no tengo desde donde escribir porque no es dolor lo que siento, tampoco nostalgia y, menos, alegría. Es un lugar sin brillo que no invita a olvidar, invita a no pensar, a encerrarme en una habitación, correr las cortinas y mandar lo poco que veo del mundo al carajo. Me pierdo en una maratón de películas. Escucho la risa de mi hija que llega desde su cuarto (alguna vez reí como ella).
La madrugada me encuentra escuchando a “La Chicana” http://www.myspace.com/lachicanatango acá se los dejo para que los conozcan aquellos que todavía no saben quienes son.

Sí. A veces no tengo desde donde escribir pero tengo mi habitación con las cortinas cerradas, la risa de Flopo, las letras de La Chicana, la voz de Lola Solá…


Canción llorada, se llama lo que están escuchando, con letra de Acho Estol. Se las dejo:

El frío cortó su cara, la luna la alunó, el sol le pintó las canas, el viento se la llevó. Lloró una lluvia en la pampa, el suelo se la pidió; voló para Buenos Aires, el mapa se la tragó. Y nada conduce a nada si no conduce a vos; con la tela del cielo herido hice la capucha del corazón. Una canción llorada al menos habla de vos, esperando tal vez que me canse de hacerte canciones como esta y volver sin que espere yo. La ola de vino tinto un día la naufragó, la vió renacer el perro sharpei de un embajador. Ahora está en un convento o canta en un bodegón, o pone el cuerpo en la calle o vive en una mansión.

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jueves, 4 de septiembre de 2008

Esta vez no pegué ningún portazo. Me aburrí de la antigua plantilla, a pesar de quererla porque sigo queriendo y extrañando a Patomusa que fue quien la diseñó, una mañana me dije y le dije a Luc: ¿me cambiás la cara del Blog? (porque lo mío es la cobardía, además de la bestialidad y ni bajo los efectos de cuatro daiquiris me animo a tocar aquello que me resisto a entender).

Como podrán apreciar, Luc dijo SÍ (y no es que tenga el sí fácil, les anticipo) y, acá estoy estrenando mi nuevo lugar no tan diferente pero un cacho distinto. El dibujo sigue siendo de Oliverio Girondo y lo que leerán seguirá perteneciéndome con excepción de algunas palabras que cuelgue de otros pero citando al autor que invite de prepo.

Mis amados tronados, nos leemos en cuanto se me ocurra algo. Ando con la imaginación en rebeldía y cuando se pone así de caprichosa, la dejo para que vuelva con el equino exhausto.

martes, 2 de septiembre de 2008

No llegarás

Ahora, en todas mis horas, lo que rige es el rechazo. No llegarás. No te permitiré llegar. Clausuro la búsqueda. Los amores que supe conseguir tampoco llegaron. Les alcanzó el bosquejo de la que pude ser. Ignoré el paso del tiempo. Me entregué con la esperanza de haber encontrado en una mirada la verdad y nunca estuve más traicionada, ni más perdida.
Me declaro perdedora. No quiero escuchar más historias, ni que me lleven de la mano. No imagino un nuevo comienzo y liquidé los besos. Vomité mis infelices ilusiones. Bostezo cuando me hablan de amor.
No era este mi futuro pero me hago cargo. Tantas vueltas para llegar a este desgano. Tantos giros para certificar el sin sentido de mi esperanza. Por eso prefiero alejarme cuando me decepciono; por eso regalé algunos portazos con sus respectivos finales.
No llegarás. Así es mejor.

lunes, 25 de agosto de 2008

Conjunto de plumas sujetas a un mango para limpiar el polvo.

Como casi todos, supo tener su momento de anormalidad: se enamoró de un plumero. Es sumamente extraño que los plumeros hablen (éste hablaba), demasiado para mi gusto. Ella aburrida de tanto adoquín con pelo, se enamoró perdidamente del plumero y llegó a confiar más en las plumíferas palabras que en la propias. La vida de los plumeros no es muy divertida aunque se muevan, revuelen al viento las plumas o tengan simpáticos ataques de locura; por eso cuando ella lo mostraba orgullosa a sus amistades (hasta llegó a presentárselo a su Contador), el plumero creyó conseguir una posición, digamos, humana. Era como una nueva (y bizarra) versión del Pinocho mal herido y ella su hada protectora. Fueron excesivamente felices hasta que ella comenzó a medicarse bien. Las opiniones del plumero comenzaron a fastidiarla cuando se convenció de ser un plumista y quiso convencerla a ella. Una noche, cuando la había envuelto completamente con sus plumas para protegerla de una supuesta bomba atómica que caería cerca, apareció el primer estornudo. Ya nada volvió a ser igual porque era verlo y estornudar. La plumosa realidad le generó alergia y se dejaron de ver por prescripción médica.
Parece que el plumero todavía la extraña y cuando los plumeros extrañan se transforman en plúmbeos. Parece que ella encontró un guante de microfibra que canta unas canciones hermosas.
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jueves, 21 de agosto de 2008

martes, 12 de agosto de 2008

Vacaciones

Cuando salgo de su casa, el mar está donde termina la calle; nos provoca, nos espera y allá vamos las dos, a caminar bordeándolo. Siete o doce kilómetros. Juntas. Otra vez juntas. No conozco Punta del Este en invierno. Sí conozco, y tanto, a mi amiga que me espera. Vuelvo al mar.





- ¿Necesitás vacaciones? ¡Venite!!! Dijo.

- Mirá que voy. Dije.

- Dale, vení. Retrucó

- ¡Voy!!!






Me voy. Nos vemos a la vuelta.

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jueves, 7 de agosto de 2008

Daniel Guebel

"Hay hombres que pasan por la vida buscando los rastros que sobre el mundo dejaría un deseo inútil: el deseo de que los actos respondan a una ley. Cuando por múltiples razones alcanzan a comprender que en el mundo esa ley no siempre es cumplida, tales hombres tienden a asignarle toda responsabilidad a un orden excesivo que llaman “destino”. Atados inexorablemente a las consecuencias, estos hombres no piensan nunca -no se atreven a pensar- que era la naturaleza de sus pretensiones lo que alentaba la falla; no comprenden nunca que era en ellos mismos donde habitaba la fatalidad."




(Daniel Guebel - "El ser amado" así (creo) es el título del libro que yo tengo hace una pila de años pero, parece que cambió su título por "El ser querido". Otro que se debe haber hartado del uso de la palabra "amor" en pelotudeces. Igual voy a seguir investigando, mi nabitud puede llegar a modificar el título de mucho más que un libro.)

El error ha sido mío; ya busqué en mi biblioteca y el libro del cual saqué este párrafo es “El ser querido”. Guebel, que alguna vez al leer un texto mío me dijo: “Estás infectada de sentimentalismo” no suele usar la palabra “amor” (si es que la usa) al cuete.


Me parece que necesito vacaciones…



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lunes, 4 de agosto de 2008

Abecedario

Ahora buscás consuelo.
Decisión estúpida.
Fuimos grandes héroes invencibles;
jinetes kamikazes;
leales llamaradas.
Mandrágora narcótica;
ñoquis opiáceos.
Paradoja que resiste silenciosa.
Tácita unidad vencida.
Wagneriano xenófobo ya zozobramos.


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lunes, 28 de julio de 2008

Apunte

¿Dónde está la gente que busco? Pregunta y vuelve a preguntar. No hay respuestas. Voces que parecen gritos algunas noches lo acompañan antes de dormir. Cada sábado es una repetición, un calco del aburrimiento, un simulacro de lo que pudo haber sido y no fue. Apuntes de una milonga triste que se le va por las ramas, pegando contra ventanales, tropezando con traiciones calculadas y golpeando bajo en soledades.

Apuntes de una milonga triste que no encuentra voz que la cante ni melodía que la cobije.




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jueves, 24 de julio de 2008

Existe un bar...

Algunas cosas las hago a pesar de saber que está mal hacerlas pero, me provocan. Yo suelo ser una persona tranquila y respetuosa cuando ando sola por la calle, lo aclaro porque mi comportamiento en patota difiere. Soy muy respetuosa cuando decido sentarme en la mesa de un bar en la vereda a leer un libro, en este caso el libro elegido fue el de Carolina Aguirre “Bestiaria” http://bestiaria.blogspot.com/, digamos que no me importó que demoraran en atenderme porque estaba riéndome con el “Prólogo masculino” que escribió Hernán Casciari y después seguí riéndome con Carolina. Cuando el mozo se dignó a llevarse mi pedido tampoco me importó que demorara en traerlo porque yo seguía zambullida en la lectura. La cosa se complicó cuando intenté pagar porque el supuesto caballero que me atendió desapareció de la faz de la tierra. Me revienta estar sentada en la calle y mirar hacia el interior del bar con cara dedóndecarajosemetióelmozo y que nadie , otro mozo, el cajero quizá, se digne a buscar al compañero para así cumplir con mi deber de abonar lo consumido. Nada. El tipo no aparecía. Le hice señas a otro mozo que estaba muy entretenido hablando con un cliente y me dijo con cara de pocos amigos que ya le iba a avisar. El tiempo insiste en pasar, a mi me esperaban en otro lugar y detesto llegar tarde por estupideces. Volví a buscar al inútil y nada. Entonces una vocecita en mi cabeza sugirió: “hacele un paga dios”. Fue escucharla y levantarme. Me colgué la cartera, me aferré del libro como escudo, busqué por última vez al mosaico y me fui caminando. “Si me pegan un grito, grito más y les salgo con que es una falta de respeto; qué vergüenza les debiera dar atender así a los clientes…”, repetí esa oración cual mantra. El grito no llegó, crucé la calle y con mi dignidad habitual, detuve un taxi que me alejó del lugar.
Existe un bar en Buenos Aires al cual no podré ir por un tiempo.
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viernes, 18 de julio de 2008

Hernán Casciari

Te encontrás con dos tipos de cara cuando entrás a una librería y pedís el libro de Hernán Casciari. Cara de pelotudo importante o cara de cómplice.


- Tenés “España, decí alpiste” de Hernán Casciari???

- ¿Eh? (Aquí inserte la cara de pelotudo importante)

- De Editorial Sudamericana. El último libro de Casciari. (Lo digo buscando la salida con la mirada)

- MmmNnnno…

- Bueno, lo tenés que pedir entonces. Chau.




En Distal Libros, de Caballito, encuentro al cómplice.

- ¿Tenés “España, dec….. (No me deja terminar de hablar y casi con cara de felicidad señala la pila de libros)

- Listo. Me lo llevo.


Cuando tenga nietos, les diré casi con orgullo que fui testigo del regreso de Hernán y que lo escuché en primera fila. Más información, pasen, lean y vean: http://orsai.es/


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viernes, 11 de julio de 2008

Mi Gurú.

Ya saben, tengo una Gurú. Cuando la vida me alcanza y el futuro que tanto me preocupaba me toca la espalda (otras partes de mi cuerpo, también) y me avisa que ya llegó, voy corriendo a mi biblioteca y saco un libro de Gabriela Acher. Ella es mi compañera en estos días. La llevo a todas partes porque mi analista decidió viajar a Paquistán y reunirse con los Talibanes antes de aguantar mis estados de ánimo un tanto cambiantes por el arribo a mi vida de la pre menopausia.

Los dejo con mi Gurú. Yo me voy a deprimir. Hasta que no pierda los cinco kilos, no vuelvo.

“Un día te levantás y te volvés a acostar inmediatamente.
Se acabó, la vida no tiene sentido, no tenés fuerzas para seguir, te sentís un gusano.
Estás segura que si vas a hacer un casting para Metamorfosis –la película sobre los insectos- no te dan el papel porque querían un gusano alegre.
No salís a la calle, no te arreglás, no te vestís, todo es oscuro, la vida no vale la pena.
(Mi amiga Lucía me cuenta que se pasó tres meses llorando sin parar, pero no se preocupó realmente hasta que se dio cuenta de que lloraba con las películas cómicas. Pero no con las de Porcel, con ésas lloraba antes de la menopausia… ¡Con las de Woody Allen!)
Pasás así un tiempo hasta que alguien te dice que eso es hormonal, que cuando baja el nivel de hormonas en el organismo puede aparecer una depresión; entonces vas al ginecólogo, te receta un suplemento de hormonas y te recuperás rápidamente.
Otra vez el color, la vida tenía sentido, qué boluda, como sufrí al pedo.
Al otro día te levantás y te pesás.
¡Bajaste cinco kilos!
Esos cinco kilos pertinaces que les sobran a todas las mujeres, y que a vos –como a todas- te han obsesionado desde que tenés uso de razón, esos cinco kilos que eran tu enemigo declarado, que habían resistido estoicamente los embates de todas las dietas, de todos los masajes, de todos los aparatos, de todos los sistemas para adelgazar, esos cinco kilos que te separaban de la felicidad… se los llevó la depresión.
¡Es la única dieta!... Te lo aseguro.
La angustia no, ésa engorda horriblemente.
Pero una buena depresión… de esas que no te pasa ni el aire… ¡es perfecta!
Dura.
Pero infalible.”


Del libro de Gabriela Acher “El amor en los tiempos del colesterol”


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martes, 8 de julio de 2008

Rata

Busca los guantes de goma, la bolsa de residuos, alguna culpa. Encuentra los guantes y la bolsa; la culpa no aparece.

Se aburrió del ritual. De escucharse. De llorar. De esos ojos diminutos que le hicieron confesar sus temores para liberarlos y encontrarse con esta que busca en la cocina guantes de goma y bolsas de plástico.

Tres meses alcanzaron para decirlo todo, para resumir siete años, para no justificarse. Los ojos parecían comprender. La mujer los aceptó sin asco ni miedo, se parecían a los ojos que tanto supo querer y la traicionaron. Hablaba con ellos como no pudo hablar con los otros, con los queridos, con los traicioneros. Lo dijo todo, se quedó sin palabras, sin insultos, sin deseo. Entonces llegó la hora de borrar, también, esos ojos nocturnos. Dejó el veneno y cerró la puerta.

No siente nada. La toma de la cola y la envuelve en el plástico, la entierra en el fondo. “Una rata menos” piensa. “Tengo que comprar otros guantes”.

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jueves, 3 de julio de 2008

Trámite inútil

- ¿El amor de mi vida?

- ¿Preguntó en la oficina de usados?

- Me mandaron acá.

- Todo lo mandan a la oficina de objetos perdidos. ¿Cómo era el amor de su vida?

- Único.

- Sí, claro. Todas dicen lo mismo. Acá tengo varios amores de la vida de otra, ¿quiere revisar?

- No, gracias. ¿Considera que encontraré al mío en otro momento?

- Lo dudo.


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miércoles, 25 de junio de 2008

Casi un sueño

Digo: no más y ruedan todas las posibilidades. Una gran montaña de piedritas de canto rodado se desparrama y de ahora en adelante el suelo que pise estará cubierto de piedritas, (piedras, no. Piedritas y toda la suma de mi odio a los diminutivos). Necesitaré agudizar mi equilibrio para así acostumbrarme. Todo es una cuestión de costumbre, (como comer sin sal/como dormir solita). Caminaré sobre mis posibilidades derrumbadas, así mi aburrimiento estará acompañado de pequeñas piedritas de canto rodado. Algunos podrán edificar sólidas construcciones, no es mi caso. Otros fracasarán en el intento de construir caminos pero fracasarán mejor, por ahí les sirve.
Digo: no más. Lo bueno de no esperar nada es que no genera adicción. Lo malo, claro, es lo bueno.
Me voy a perfeccionar en el juego del tinenti, sepan comprender la demora.


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viernes, 20 de junio de 2008

Presencia


Se llena de mañana el día. Dejé detrás las lágrimas.
Acomodo los matices para mirar con ganas lo que viene.
Solo una cosa es indispensable: mi presencia.
El invierno puede mudar en primavera.
Todavía amanezco en todavías.



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