martes, 2 de septiembre de 2008

No llegarás

Ahora, en todas mis horas, lo que rige es el rechazo. No llegarás. No te permitiré llegar. Clausuro la búsqueda. Los amores que supe conseguir tampoco llegaron. Les alcanzó el bosquejo de la que pude ser. Ignoré el paso del tiempo. Me entregué con la esperanza de haber encontrado en una mirada la verdad y nunca estuve más traicionada, ni más perdida.
Me declaro perdedora. No quiero escuchar más historias, ni que me lleven de la mano. No imagino un nuevo comienzo y liquidé los besos. Vomité mis infelices ilusiones. Bostezo cuando me hablan de amor.
No era este mi futuro pero me hago cargo. Tantas vueltas para llegar a este desgano. Tantos giros para certificar el sin sentido de mi esperanza. Por eso prefiero alejarme cuando me decepciono; por eso regalé algunos portazos con sus respectivos finales.
No llegarás. Así es mejor.

lunes, 25 de agosto de 2008

Conjunto de plumas sujetas a un mango para limpiar el polvo.

Como casi todos, supo tener su momento de anormalidad: se enamoró de un plumero. Es sumamente extraño que los plumeros hablen (éste hablaba), demasiado para mi gusto. Ella aburrida de tanto adoquín con pelo, se enamoró perdidamente del plumero y llegó a confiar más en las plumíferas palabras que en la propias. La vida de los plumeros no es muy divertida aunque se muevan, revuelen al viento las plumas o tengan simpáticos ataques de locura; por eso cuando ella lo mostraba orgullosa a sus amistades (hasta llegó a presentárselo a su Contador), el plumero creyó conseguir una posición, digamos, humana. Era como una nueva (y bizarra) versión del Pinocho mal herido y ella su hada protectora. Fueron excesivamente felices hasta que ella comenzó a medicarse bien. Las opiniones del plumero comenzaron a fastidiarla cuando se convenció de ser un plumista y quiso convencerla a ella. Una noche, cuando la había envuelto completamente con sus plumas para protegerla de una supuesta bomba atómica que caería cerca, apareció el primer estornudo. Ya nada volvió a ser igual porque era verlo y estornudar. La plumosa realidad le generó alergia y se dejaron de ver por prescripción médica.
Parece que el plumero todavía la extraña y cuando los plumeros extrañan se transforman en plúmbeos. Parece que ella encontró un guante de microfibra que canta unas canciones hermosas.
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jueves, 21 de agosto de 2008

martes, 12 de agosto de 2008

Vacaciones

Cuando salgo de su casa, el mar está donde termina la calle; nos provoca, nos espera y allá vamos las dos, a caminar bordeándolo. Siete o doce kilómetros. Juntas. Otra vez juntas. No conozco Punta del Este en invierno. Sí conozco, y tanto, a mi amiga que me espera. Vuelvo al mar.





- ¿Necesitás vacaciones? ¡Venite!!! Dijo.

- Mirá que voy. Dije.

- Dale, vení. Retrucó

- ¡Voy!!!






Me voy. Nos vemos a la vuelta.

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jueves, 7 de agosto de 2008

Daniel Guebel

"Hay hombres que pasan por la vida buscando los rastros que sobre el mundo dejaría un deseo inútil: el deseo de que los actos respondan a una ley. Cuando por múltiples razones alcanzan a comprender que en el mundo esa ley no siempre es cumplida, tales hombres tienden a asignarle toda responsabilidad a un orden excesivo que llaman “destino”. Atados inexorablemente a las consecuencias, estos hombres no piensan nunca -no se atreven a pensar- que era la naturaleza de sus pretensiones lo que alentaba la falla; no comprenden nunca que era en ellos mismos donde habitaba la fatalidad."




(Daniel Guebel - "El ser amado" así (creo) es el título del libro que yo tengo hace una pila de años pero, parece que cambió su título por "El ser querido". Otro que se debe haber hartado del uso de la palabra "amor" en pelotudeces. Igual voy a seguir investigando, mi nabitud puede llegar a modificar el título de mucho más que un libro.)

El error ha sido mío; ya busqué en mi biblioteca y el libro del cual saqué este párrafo es “El ser querido”. Guebel, que alguna vez al leer un texto mío me dijo: “Estás infectada de sentimentalismo” no suele usar la palabra “amor” (si es que la usa) al cuete.


Me parece que necesito vacaciones…



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lunes, 4 de agosto de 2008

Abecedario

Ahora buscás consuelo.
Decisión estúpida.
Fuimos grandes héroes invencibles;
jinetes kamikazes;
leales llamaradas.
Mandrágora narcótica;
ñoquis opiáceos.
Paradoja que resiste silenciosa.
Tácita unidad vencida.
Wagneriano xenófobo ya zozobramos.


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lunes, 28 de julio de 2008

Apunte

¿Dónde está la gente que busco? Pregunta y vuelve a preguntar. No hay respuestas. Voces que parecen gritos algunas noches lo acompañan antes de dormir. Cada sábado es una repetición, un calco del aburrimiento, un simulacro de lo que pudo haber sido y no fue. Apuntes de una milonga triste que se le va por las ramas, pegando contra ventanales, tropezando con traiciones calculadas y golpeando bajo en soledades.

Apuntes de una milonga triste que no encuentra voz que la cante ni melodía que la cobije.




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jueves, 24 de julio de 2008

Existe un bar...

Algunas cosas las hago a pesar de saber que está mal hacerlas pero, me provocan. Yo suelo ser una persona tranquila y respetuosa cuando ando sola por la calle, lo aclaro porque mi comportamiento en patota difiere. Soy muy respetuosa cuando decido sentarme en la mesa de un bar en la vereda a leer un libro, en este caso el libro elegido fue el de Carolina Aguirre “Bestiaria” http://bestiaria.blogspot.com/, digamos que no me importó que demoraran en atenderme porque estaba riéndome con el “Prólogo masculino” que escribió Hernán Casciari y después seguí riéndome con Carolina. Cuando el mozo se dignó a llevarse mi pedido tampoco me importó que demorara en traerlo porque yo seguía zambullida en la lectura. La cosa se complicó cuando intenté pagar porque el supuesto caballero que me atendió desapareció de la faz de la tierra. Me revienta estar sentada en la calle y mirar hacia el interior del bar con cara dedóndecarajosemetióelmozo y que nadie , otro mozo, el cajero quizá, se digne a buscar al compañero para así cumplir con mi deber de abonar lo consumido. Nada. El tipo no aparecía. Le hice señas a otro mozo que estaba muy entretenido hablando con un cliente y me dijo con cara de pocos amigos que ya le iba a avisar. El tiempo insiste en pasar, a mi me esperaban en otro lugar y detesto llegar tarde por estupideces. Volví a buscar al inútil y nada. Entonces una vocecita en mi cabeza sugirió: “hacele un paga dios”. Fue escucharla y levantarme. Me colgué la cartera, me aferré del libro como escudo, busqué por última vez al mosaico y me fui caminando. “Si me pegan un grito, grito más y les salgo con que es una falta de respeto; qué vergüenza les debiera dar atender así a los clientes…”, repetí esa oración cual mantra. El grito no llegó, crucé la calle y con mi dignidad habitual, detuve un taxi que me alejó del lugar.
Existe un bar en Buenos Aires al cual no podré ir por un tiempo.
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viernes, 18 de julio de 2008

Hernán Casciari

Te encontrás con dos tipos de cara cuando entrás a una librería y pedís el libro de Hernán Casciari. Cara de pelotudo importante o cara de cómplice.


- Tenés “España, decí alpiste” de Hernán Casciari???

- ¿Eh? (Aquí inserte la cara de pelotudo importante)

- De Editorial Sudamericana. El último libro de Casciari. (Lo digo buscando la salida con la mirada)

- MmmNnnno…

- Bueno, lo tenés que pedir entonces. Chau.




En Distal Libros, de Caballito, encuentro al cómplice.

- ¿Tenés “España, dec….. (No me deja terminar de hablar y casi con cara de felicidad señala la pila de libros)

- Listo. Me lo llevo.


Cuando tenga nietos, les diré casi con orgullo que fui testigo del regreso de Hernán y que lo escuché en primera fila. Más información, pasen, lean y vean: http://orsai.es/


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viernes, 11 de julio de 2008

Mi Gurú.

Ya saben, tengo una Gurú. Cuando la vida me alcanza y el futuro que tanto me preocupaba me toca la espalda (otras partes de mi cuerpo, también) y me avisa que ya llegó, voy corriendo a mi biblioteca y saco un libro de Gabriela Acher. Ella es mi compañera en estos días. La llevo a todas partes porque mi analista decidió viajar a Paquistán y reunirse con los Talibanes antes de aguantar mis estados de ánimo un tanto cambiantes por el arribo a mi vida de la pre menopausia.

Los dejo con mi Gurú. Yo me voy a deprimir. Hasta que no pierda los cinco kilos, no vuelvo.

“Un día te levantás y te volvés a acostar inmediatamente.
Se acabó, la vida no tiene sentido, no tenés fuerzas para seguir, te sentís un gusano.
Estás segura que si vas a hacer un casting para Metamorfosis –la película sobre los insectos- no te dan el papel porque querían un gusano alegre.
No salís a la calle, no te arreglás, no te vestís, todo es oscuro, la vida no vale la pena.
(Mi amiga Lucía me cuenta que se pasó tres meses llorando sin parar, pero no se preocupó realmente hasta que se dio cuenta de que lloraba con las películas cómicas. Pero no con las de Porcel, con ésas lloraba antes de la menopausia… ¡Con las de Woody Allen!)
Pasás así un tiempo hasta que alguien te dice que eso es hormonal, que cuando baja el nivel de hormonas en el organismo puede aparecer una depresión; entonces vas al ginecólogo, te receta un suplemento de hormonas y te recuperás rápidamente.
Otra vez el color, la vida tenía sentido, qué boluda, como sufrí al pedo.
Al otro día te levantás y te pesás.
¡Bajaste cinco kilos!
Esos cinco kilos pertinaces que les sobran a todas las mujeres, y que a vos –como a todas- te han obsesionado desde que tenés uso de razón, esos cinco kilos que eran tu enemigo declarado, que habían resistido estoicamente los embates de todas las dietas, de todos los masajes, de todos los aparatos, de todos los sistemas para adelgazar, esos cinco kilos que te separaban de la felicidad… se los llevó la depresión.
¡Es la única dieta!... Te lo aseguro.
La angustia no, ésa engorda horriblemente.
Pero una buena depresión… de esas que no te pasa ni el aire… ¡es perfecta!
Dura.
Pero infalible.”


Del libro de Gabriela Acher “El amor en los tiempos del colesterol”


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martes, 8 de julio de 2008

Rata

Busca los guantes de goma, la bolsa de residuos, alguna culpa. Encuentra los guantes y la bolsa; la culpa no aparece.

Se aburrió del ritual. De escucharse. De llorar. De esos ojos diminutos que le hicieron confesar sus temores para liberarlos y encontrarse con esta que busca en la cocina guantes de goma y bolsas de plástico.

Tres meses alcanzaron para decirlo todo, para resumir siete años, para no justificarse. Los ojos parecían comprender. La mujer los aceptó sin asco ni miedo, se parecían a los ojos que tanto supo querer y la traicionaron. Hablaba con ellos como no pudo hablar con los otros, con los queridos, con los traicioneros. Lo dijo todo, se quedó sin palabras, sin insultos, sin deseo. Entonces llegó la hora de borrar, también, esos ojos nocturnos. Dejó el veneno y cerró la puerta.

No siente nada. La toma de la cola y la envuelve en el plástico, la entierra en el fondo. “Una rata menos” piensa. “Tengo que comprar otros guantes”.

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jueves, 3 de julio de 2008

Trámite inútil

- ¿El amor de mi vida?

- ¿Preguntó en la oficina de usados?

- Me mandaron acá.

- Todo lo mandan a la oficina de objetos perdidos. ¿Cómo era el amor de su vida?

- Único.

- Sí, claro. Todas dicen lo mismo. Acá tengo varios amores de la vida de otra, ¿quiere revisar?

- No, gracias. ¿Considera que encontraré al mío en otro momento?

- Lo dudo.


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miércoles, 25 de junio de 2008

Casi un sueño

Digo: no más y ruedan todas las posibilidades. Una gran montaña de piedritas de canto rodado se desparrama y de ahora en adelante el suelo que pise estará cubierto de piedritas, (piedras, no. Piedritas y toda la suma de mi odio a los diminutivos). Necesitaré agudizar mi equilibrio para así acostumbrarme. Todo es una cuestión de costumbre, (como comer sin sal/como dormir solita). Caminaré sobre mis posibilidades derrumbadas, así mi aburrimiento estará acompañado de pequeñas piedritas de canto rodado. Algunos podrán edificar sólidas construcciones, no es mi caso. Otros fracasarán en el intento de construir caminos pero fracasarán mejor, por ahí les sirve.
Digo: no más. Lo bueno de no esperar nada es que no genera adicción. Lo malo, claro, es lo bueno.
Me voy a perfeccionar en el juego del tinenti, sepan comprender la demora.


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viernes, 20 de junio de 2008

Presencia


Se llena de mañana el día. Dejé detrás las lágrimas.
Acomodo los matices para mirar con ganas lo que viene.
Solo una cosa es indispensable: mi presencia.
El invierno puede mudar en primavera.
Todavía amanezco en todavías.



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miércoles, 18 de junio de 2008

Ausencia



Todo este vacío, lo presentí. Esta tristeza la anunciaron mis lágrimas. De las pocas cosas que sabía, sabía que no era el tiempo el que debía hablar. Es tan absurdo lo que viene, tan sin color. Parecen voces pero son gritos y no es nada. Un calor de verano en pleno invierno. Una ausencia con aviso. El ingreso en la vejez.
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martes, 17 de junio de 2008

El día después...

Debiera escribir algo relacionado con la festichola del DIC, pero mejor vayan a lo de Ginger y disfruten de lo que ha quedado del GRAN Encuentro GRAN.

Acá les dejo la dirección:
http://www.noserefeliz.blogspot.com/

Yo estoy haciéndome un té de Trotil para ver si puedo digerir las fotos mientras pienso, seriamente, en hacerle un juicio millonario a Lancôme.

jueves, 5 de junio de 2008

Se viene la segunda...



“DIC Entertainment es un estudio de producción, fundado en 1971 en Luxemburgo por Jean Chalopin. La compañía fue re-fundada en Estados Unidos por Andy Heyward y es actualmente independiente, la compañía produce muchas animaciones y especiales en la televisión. Las palabras DIC representan Difusión, Información y Comunicación.”

Lo que acaban de leer, debe ser cierto pero, no es la única verdad; como todo en la vida, hay más verdades, más certezas o sea: más dudas. El DIC además de ser una compañía, además de representar con sus iniciales a la Difusión, Información y Comunicación, ésas mismas iniciales son las siglas de nuestro DIC, o sea: Día Internacional del Comentarista. Todavía no figura en la Wikipedia, pero ya figurará y algunos pasaremos a la historia por haber sido los DIC de la primera hora, los visionarios, los que verdaderamente no tenían un pomo que hacer el 15 de junio del 2007 y decidieron juntarse para hacer algo. Bueno, seguimos sin tener un pomo que hacer por segundo año, así que todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad, comentaristas de Blog quedan invitados por este medio a la nueva rejuntada que se llevará a cabo para romper con supersticiones el 13 de junio y, fieles a nuestra lógica, festejaremos el día 13 lo que figura en el logo como 15. Somos así, complicados en gansadas. Las otras complicaciones las dejamos para el filósofo que no nombro pero miro.

El lugar donde se armará la festichola es Jobs, (http://www.jobsbar.com.ar/), aclaro que hay que ser mayor de 18 años para que los dejen pasar. Ya bastante falta de respeto es que anden con 18 pirulos tan campantes por la vida, así que, NO. Menores, NO. Venir acompañados por sus padres, no vale.

Aviso (a los que no cargan la bendición de conocerme) que no soy simpática, así que si vienen no esperen encontrarse con el payaso Plin Plín. Suelo ser bastante arisca y, si me llegan a caer bien, por ahí les dirijo la palabra. Eso sí, si se las dirijo después no se quejen.

Quedan formalmente notificados, (desde el amor, como siempre).



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lunes, 2 de junio de 2008

Estamos.

Estoy. Allá, con vos. Estamos.
No te caigas, luchá; pero si caés, si no podés resistir: estoy. Acá, con vos. Estamos.
Lo nuestro son años. Suma de risas y algún llanto. Doctoradas en abolir distancias el tiempo nos hace una reverencia. Cambiamos paisajes. Da lo mismo el café de Avenida Santa Fe que una caminata con el mar de testigo. Somos la mirada que nos contiene, la complicidad en cada sonrisa. Cada una estuvo donde está la otra por eso cuando hablamos, sabemos de que hablamos. Escucharnos aleja los fantasmas aunque alguna tristeza te gane de madrugada. Sabés que estoy, allá con vos. Sé que estás, acá conmigo. Lo sabemos y la soledad es algo que habita en otros.


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lunes, 26 de mayo de 2008

Cine Club

Sábado. Tarde de sábado. Llamo a mi amiga para ver como anda. Hablamos y en medio de la conversación me pregunta que hago a la noche. No tengo nada en mente le contesto, bueno, venite para el Pasaje Copérnico que en el Cine Club dan el final de la trilogía sobre la venganza del director coreano Park Chan Wook. ¿Lo qué? Le pregunto desde mi tan habitual ignorancia. Mi amiga Gabriela es así, le gusta el cine raro. En realidad no es raro, es un cine que no está dentro del circuito, o sea no son películas que están en cartel pero son películas que bien pudieran o pudiesen ser de culto. Lo cierto es que me cambié y me fui a ver “Sympathy for lady vengeance”
Los coreanos son raros con lo cual, su cine (para mí) también lo es. Buena fotografía, mucho de poesía trágicamente barroca. Dicen que este cineasta surcoreano enfrenta a los espectadores a con lugares incómodos, sin embargo me pareció infantil. Una condena que cumple la protagonista por asesinar a un chiquito de cincos años, ella es inocente y el culpable la obliga a confesar bajo amenaza de matar a su propia hija. A salir, después de trece años de condena, la recupera y no me quedó claro que pasa con los padres adoptivos que la criaron durante ese tiempo y no eran oblicuos. Va a buscar al real asesino y descubre que mató a más niñitos entonces ubica a los familiares y allí discuten si lo cortan en pedacitos o lo entregan para un juicio. Lo cortan en pedacitos pero dan tantas vueltas, que me aburrieron. Pasa que no entraste en código, me dijo un amigo, porque si buscás la parte lógica y no te dejás llevar por la fantasía del autor no entrás en código y, no, no entré en código. Más que venganza lo que vi es tensión moral, y la conciencia de culpa como tema principal porque la protagonista carga con una culpa excesiva. Igual parece que termina bien, aunque no entiendo como la hija no terminó internada con gangrena en las patas cuando en el final se abrazan en una calle cubierta de nieve y la pibita está descalza.
Resumiendo, no entendí un pomo, sé que estoy dejando de lado partes importantes pero lo mío no es la crítica cinematográfica, y menos de cine coreano, espero que quede claro, pero la propuesta está buena: primero un flaco te sitúa y habla de los coreanos, de su lugar en el mundo, la ponchada de oblicuos que son, las guerras, etc. Cuando la película termina se degusta un vinito, esta vuelta le tocó a un Merlot Roble 2007 de Finca Flichman y se larga el debate. Por supuesto no dije nada y me entretuve mirando y escuchando a las personas que daban su opinión y ni una vez me pregunté que estaba haciendo en un lugar como ese, con lo cual, sospecho, volveré; (la próxima es una francesa). Eso sí, necesito un DVD con suma urgencia porque cuando fuimos a cenar, (con mi amiga, envueltas en glamour como es nuestro estilo) comprobé el poco cine que tengo y, cenar y casi no hablar no es lo mío pero descubrí que al no tener nada que decir, no dije ninguna estupidez y eso, mis estimados amigos, es un logro importantísimo.

A todos aquellos que les agrade la propuesta les dejo la dirección del Cine Club Buenos Aires Mon Amour: http://cineclubmonamour.org/





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miércoles, 21 de mayo de 2008

Permitidas

A veces vienen. Se asoman.
Las siento, las dejo.
Las permito de madrugada,
cuando escribo, cuando nadie las ve.
Es de a ratos, no más.
Es lo que queda.
Una mezcla de flores y tinieblas
con aroma a durazno
con ausencia de luz
Aparecen en casa
me encuentran sola,
juntas aprendimos la clave secreta
del jamás.

Todavía lloro.
Todavía duele.

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lunes, 19 de mayo de 2008

Presbicia sentimental


También se la conoce como “Sentimiento agotado”, es un defecto o vicio de los sentimientos que consiste en la putrefacción de nuestra fe por envenenamiento severo con juicios falsos por engaño de los sentidos, (Ilusiones ¡bah!). Imposibilitados de creer que alguien logre conmovernos, se alteran los músculos de la adaptación y aquella persona que intente acercarse será vista con dificultad y no saben lo bien vistos que son cuando se alejan. Sí, cuanto más lejos mejor se te ve. Por fin se te ve, diría mi abuela.
Las causas pueden ser varias, un engaño sostenido y negado por nosotros; un engaño sostenido y descubierto por nosotros; un sostenido que nos engañó negándonos; una negación que nos engañó sosteniéndonos; es decir para dar un corte a esta idea si es que se puede llamar idea: una flor de traición que nos partió en cinco. Con el paso de los años, se reduce la capacidad de asombro al comprobar que todo es más de lo mismo y en la distancia muero sin saberlo tú (dice Roberto Carlos, pero no se murió nada porque sigue cantando lo mismo hace como treinta años), así que mortal esta ¿enfermedad? pareciera que no es.
La presbicia sentimental comienza a manifestarse entre los 40 y los 45 años, pero nunca falta algún desubicado/a de 20 que carga con los síntomas.
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jueves, 15 de mayo de 2008

Mayo crítico

Estas mañanas primaverales que corresponden a otro lugar en el mundo, digamos París o Barcelona, no sé que hacen en el mes de mayo en Buenos Aires. Estas mañanas más locas que yo cuando enloquezco, me confunden y ya ando bastante confundida como para aceptar una confusión más porque me parece que estoy en crisis. Me agarraron todas juntas, la de los 30, los 40 y los 50. Estoy más trastornada y desorganizada que el límite al que me tengo acostumbrada y esto me provoca miedo. Todavía no es un ataque de pánico pero algo de eso hay cuando me levanto a la mañana y me miro en el espejo del baño. Me pesa la edad. Como si no tuviera kilos de más, ahora también me pesa la edad. Evidentemente, necesito alguien que me emparche y poco y que limpie mi cabeza.




Sui Generis - "Necesito"
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lunes, 12 de mayo de 2008

Amigas y fin de semana

El sábado la fui a escuchar a Bater que habló con otros dos personajes del humor en los Blog. Fui con Ginger y Carito. La charla estuvo muy bien, pero si no hubiera ido con las chicas todavía estoy buscando el lugar donde hablaban. Me pierdo. En la Feria del Libro me pierdo. Soy capaz de pasar 15 veces por el mismo stand y no encontrar el que busco. Me siento en un laberinto, rodeada de personas que se me antojan más perdidas que yo. Cuando por fin encuentro la editorial que quiero los libros no bajan de cien mangos, repito que son los libros que YO quiero, no los que me quieren vender. Otra cosa que me revienta es que para todo hay que hacer cola. Cola para tomar una birra, cola para ir al baño, cola para que te regalen Fernet Branca Menta, cola para pagar si decidiste comprar algo, en mi caso lo único que compré es un señalador que hoy estrené con todo mi amor y cariño pero resulta que rompe la página que señala. Así que ahora señalo con uno que me regalaron de Telam y el que rompe las páginas lo decreto señalador de mi agenda en la oficina.
Seguimos dando vueltas a la feria, mis amigas compraban mientras yo me perdía, por suerte ellas tienen la brújula incorporada y cuando estaba a punto de empezar a los gritos porque las había perdido de vista, aparecían entre el tumulto y me rescataban.
Carito demostró tener más aguante (y menos años) porque cuando Ginger acusó dolor de pies yo me solidaricé con ella para rajar del templo de la literatura y la nena se quedó dando más vueltas.
Al salir nos subimos a un taxi que tenía menos orientación que yo y ante mi reclamo porque estaba tomando un camino equivocado, el muy pelotudo nos pidió que nos bajáramos del auto. Como no tenía ganas de discutir, nos bajamos sin mandarlo al carajo, aunque noté en Gin una mirada asesina hacia el Sr. Manejador de taxis.

El domingo, Pepina vino a mi casa, almorzamos en la parrilla de la esquina, de postre comimos un helado riquísmo pero de todo lo que chusmeamos, minga que se van a enterar.

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martes, 6 de mayo de 2008

Certeza

No hay desconcierto ni sorpresa. Tuvo razón en todo. Haber acertado no provoca alegría. Agradece a su intuición, pero hubiera preferido el error de sus sentidos porque, una vez más, eso que no tiene nombre le murmura que ya nada volverá a asombrarla y, claro, no es agradable cargar con esa certeza y colgar dos o tres sueños en el placard, en el rincón donde amontona la ropa que donará al Ejército de Salvación.



¿Te acordás?


carrusel - La Surca

viernes, 2 de mayo de 2008

Las cosas, las casualidades, el movimiento y Baglietto.

Las casualidades se mudaron sin mes de preaviso. Colgaron un cartelito y se fueron lo más campantes sin dejar domicilio conocido. Ellas me entregaron aquello que no se me hubiera ocurrido pedir. Sin embargo, alguien me dijo en alguna de las vidas que supe tener, que si de verdad necesito algo lo voy a encontrar y no será la casualidad quien cumpla mi deseo sino yo misma. Será mi necesidad quien me guíe hacia aquello que preciso. Me sonó (me suena) a receta de libro de autoayuda. Igual, voy a escribir una lista con mis necesidades, por ahí que las casualidades me abandonaran es lo que necesitaba, casualmente, para encontrar aquellas cosas con movimiento que (todavía) me esperan.


Los dejo con Juan Carlos Baglietto en su versión de “Las cosas tienen movimiento”. Ya saben, soy así, no me fijo en gastos. (Sí, aprendí a colgar videos)





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